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| JULIO de 1899 | | Buckingham ha sido reemplazado por una iglesia de la que sale un bosque antinatural; aparentemente, solo unos cuantos se han dado cuenta. | Tras el terremoto que asoló la ciudad los secuestros han aumentado en frecuencia durante la noche; los culpables son cerdos humanoides (¿o humanoides porcinos?) | Durante el día gente al azar sufre ataques de locura y demencia / Nueva mecánica de dados – ”Insanity”. |
Ganador de la 1º Era
Heymans de Libra Sappuri
3835 exp.
Aspros de Géminis
5810 exp.

A las afueras de Roma

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A las afueras de Roma

Mensaje por Alessa0 el Miér Oct 13, 2010 9:41 pm


Alessa robando un caballo a las afueras del mercado era así como inmediatamente emprendía un viaje que ni ella misma sabia donde culminaría, prácticamente se dejaba guiar por aquel sendero purpura que desde hace algunas horas se había presentado frente a su vista, insertándole a escudriñar un secreto mortal… Esta acarreando velozmente el caballo era así como se alejaba de aquellas tierras sumidas en la denigración y la pobreza extrema, o como los ilustres le decían, la Gloriosa Roma, dejando atrás toda persona que alguna vez conocido, o que simplemente convivio por meros minutos… para dicha mujer que había encontrado un don dentro de su ser ya nada ni nadie le importaba…

Los edificios de perdían y con ello las montañas y algunos cerros se esbozaba ciñendo su alrededor, opacando su mirada, demostrando la otra cara del aquel imperio, pues tan solamente aislamiento, soledad y gélides era lo que se derrochaba, nada de vida humana, ninguna riza… solamente polvo y unas cuantas alimañas que servían como alimento a las aves depredadoras… pero para Alessa su prioridad era simplemente descubrir que quería decir aquella voz cuando se le presento diciendo que rompiera el sello y liberada así la armadura que le serviría en combate y así tener el titulo de estrella infernal de la pereza… Cosa que para Alessa además que le asuntaba levemente le intrigaba…

-¿Maldita sea que será lo que me aguarda en tierras lejanas a esta de nombre Roma?… ¿que se viene?… ¿que guerra se formara entre divinidades y simplemente humanidad?… ahora bien ¿quien será el que despierte y surja como vencedor y cual será el que muera en esta ocasión?… diablismo si que esto es demasiado excitante… diablos que pasión al vivirla yo…jajaja

Aquella decía mientras apresuraba su animal de carga, denotando que en frente de ella las pilastra que daban la bienvenida a los extranjero, en aquella ocasión de noche iracunda, se levantaba ante el ojo de Alessa simplemente para verla partir… el aire se silenciaba y el polvo dormía mientras la mujer lentamente desaparecía…


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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Cassie el Jue Ene 13, 2011 9:31 pm

Su cabalgata por fin la había llevado a aquella entrada romana, donde en algunos ayeres, había paso para ir en busca de aquel hombre que mutara las mismos emociones que sentía al mirar el sol por detenidas horas… y lo había encontrado, la cosa es que aquel hombre le había jugado de una forma tan atroz, que generaba la muerte en vida del alma de aquella musa. Sus suspiros salían de par en par, los cuales se adherían al sollozar de la brisa, su mirada estaba apagada y su postura era agria. Y tras pasar las pilastras hacia las provincias romanas, Cassie tuvo el valor de detener su caballo y girar su cuerpo, para así mirar por última vez aquel paraje, apenas y surco una sonrisa, inhalo los aromas perfumados de las rosas que en un costado del sendero yacían plantadas, soltó las riendas de su caballo blanco y extendió sus brazos, para así la brisa rezagada le golpeara delicadamente su cuerpo, cerro con lentitud sus ojos y dio unas palabras de despido al fantasma del sufrimiento, que alguna vez tubo la grandeza de decirle primo:

-Se que lo que te hice fue terrible, ahora me odias y me doy cuenta que te aleje estúpidamente, yo que te quería protegerte no pude… fui la que mas daño te hice… lo siento mucho en verdad Aramse, pero ya habrá un día en que nos miremos los rostros y puedas refutarme todo si es que no en mi tumba… Se que no me escuchas, pero os ruego a los dioses de esta cultura y era, que te hagan llegar mi oración… Adiós tierra…Adiós.

Cassie sabía bien que era inútil hablar, pues a aquel que quería dirigirse no estaba, pero aun así se sintió demasiado tranquila tras poder pronunciar dichas palabrillas. Retomo su postura y miro el frente, para que tan solo tras golpear con sus muslos el lomo de su caballo aquella comenzara a alejarse, perdiendo su silueta entre el firmamento opaco.
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Alessa0 el Jue Feb 10, 2011 10:14 pm

La mujer ya había estado antes ahí, pues cuando se había dispuesto a buscar su armadura en las ruinas donde alguna vez fue el palacio de Hades, tubo que pasar pro aquellos lares que lejos estaban de la civilización romana, mas ante lo había echo a caballo, esta vez le iba a costar un poco mas no declinaba sus deseos en seguir su rumbo… ¿Hacia donde? Alessa sinceramente no lo sabia pero como que un hilo rojizo se formaba por el frente llamándola a seguir sin refute alguno… era la esencia de sus hermanos que se combinaban en una sola para así poder guiar a la pereza reencarnada.

Sus pies un tanto ardían mas les ignoraban pues estaba demasiado excitada de saber quien era al otra estrella infernal que ya había despertado en aquella era bizarra, donde los dioses abundaban como si fuesen mera hierva mala… difícil de exterminar. Al igual Alessa le intrigaba aquella diosa Perséfone que en la era pasada su anterior esencia nunca pudo conocer en persona, por las complicaciones de una guerra.

Lejos estaba de donde alguna vez pudo decir que era su hogar, ahora en frente dos caminos se esbozaban uno que se adentraba por los alrededores de la zona montañosa de las lejanías de Roma, rumbo a Egipto y el otro hacia el lado costero rumbo al puerto romano, donde también tenia al opción de ir a Egipto… las condiciones por si solas hablaban, su destino ella arribar a como fuera a aquel arenoso lugar, por lo que vio mas factible ir al puerto romano pues seria mas corto su trayecto y no se cansaría tanto.
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Alessa0 el Jue Abr 07, 2011 4:55 pm

De repente en medio de aquel sendero desértico se comenzó a forma un atronado remolino de viento y polvo que tras ser remarcadas las ondas de expansión soltaban uno que otro rayo que impactaba con el suelo, generando que este se sumiera. La flora del rededor se comenzó a congela producto de la cosmosenergía que se comenzaba de derrochar en dicho parámetro. De la nada un zumbido encapsuló un enorme perímetro para que de repente un fogonazo de luz incandescente inundara aquel lugar.

Rápidamente la luz se desvanecían dejando expuesta la silueta de dos mujeres quienes eran: Shlainn y Alessa. La dama del pecado pereza soltaba a su hermana lujuria y con ella emprendía su andancia en aquel lugar. Sus pasos eran lentos, dejando que la brisa mañanera despeinara sus largos cabellos azulados como su capa negra, la cual le cubría por completo el cuerpo ya que portaba su armadura espectral y no seria correcto que le vieran tanto mortales como enemigos del reino vistiendo así.

Inhalando profundamente y surcando una sonrisa tierna Alessa se dio la media vuelta y con tranquilidad se dirigió a Shlainn:

-De aquí en adelante nos iremos caminando mujer, por la gracias de los Dioses este lugar no es tan transitado, pero igual no te confíes puede y que haya ladrones y violadores merodeando como si fuesen lobos a la espera de un jugoso trozo de carne… y creo que en este caso nosotras nos podemos denominar carne… ajajaja… es broma, como sea yo no puedo andas vestida así, por lo tanto me despojare de mi armadura para que de inmediato emprendamos el viaje rumbo a las inmediaciones del Tiber, sector pobre de Roma donde yo crecí.

Dicho eso la dama elevó su cosmos y con ello generó que su armadura se fraccionara y cayera en el suelo. Por escasos segundos quedó desnuda ya que con el mismo vaivén de su energía este se comenzó a concentrar en sus partes púdicas: Senos y pubis. De inmediato el manto blanquecino se solidifico hasta fraguar unas límpidas tiras de tela que enrollaron por completo dichas partes intimas de Alessa… tal cual fueran vendas.

Rápidamente Alessa tomó su capa y con ello la enrolló en su cadera femando así una falda que llegaba a cubrir, muslos y partes de sus piernas. Dejando descubierto sus brazos y vientres, mientras que su busto promedio perduraba cubierto con las vendas que había solidificado con su cosmos. Sonriendo y surcando una sonrisa la mujer se despojó de su parche dejando a la vista de Shlainn los colores de sus ojos: El derecho azul y el izquierdo color miel. Dando media vuelta la mujer comenzó a caminar mientras decía:


-Así esta mucho mejor… continuemos pues mí querida protegida



OFF: Edita aquí y después en el en el rio en la sesión del distrito del Tiber n.n
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Shlainn el Dom Abr 10, 2011 9:22 pm

La
muchacha quedo sorprendida de la inesperada llegada al lugar, eran cambios
nuevos de aire definitivamente y era extraño conocer varios lugares en tan poco
tiempo, asi que por todo miraba extrañada hacia todas partes.






Después dirigio
su mirada hacia su hermana quien le miraba tiernamente y le decía que habría de
ir a pie, esto a la muchacha no le molestaba en lo absoluto, estaba acostubrada
a esa forma de viajar claro esta que había de cuidarse.



-
No te
preocupes hermana, si puede que para los mortales nosotras solo somos
consideradas un postre apetitoso que aquellos quieran devorar, pero si tenemos
cuidado no pasara nada-
dicho eso le sonrio



Fue cuando
Shlainn vio el despliegue de cosmos por parte de Alessa para modificar su
vestimenta, quedando con una traje algo sexi, esto provoco un poco de riza de
parte de lujuria.



-
Y se
supone que yo soy la muchacha sexi, se ve bien con esos atuendos



Terminando
la joven empezó a mirar al cielo por escasos minutos y continuo su andar junto
con su hermana infernal.

miraba extrañada a todo lo que le rodeaba y tambien a aquellos extraños que las miraban con unos rostros no muy comunes, esto causaba extrañesa en la joven pero trato de no tomerle la menor importancia
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Cassie el Dom Ene 01, 2012 8:39 pm

Ya era momento de cambiar todo esto. Ya no era lo mismo sin Apolo. No habría musas que redactara cada historia perteneciente a una mujer melancólica. Era el momento preciso para ser la cuentista de mi vida. Quién llenaría los pergaminos por cada maniobra hecha por mí… sería yo y sólo yo. No dejaría que historiadores y poetas escribieran falsos hechos por quien antes fue una musa de Apolo.

El camino del Olimpo hasta el mundo mortal había sido largo. Si no hubiera tenido la iniciativa de llevarme un caballo hubiera padecido en el camino. Roma no había cambiado en lo absoluto, seguía siendo la decadente nación… simples ruinas de aquella ciudad que una vez fue glorificada por Dioses. Parecía que la peste había acabado con tan enorme titulo de grandeza. Las miradas de los mortales estaban tan apagadas que remarcaban a la perfección su depresión, melancolía, y desprecio hacia la vida misma.

Sin embargo yo seguía forzando a mi caballo a que caminara por mí. Había pasado tres días sin comer tanto el cuadrúpedo como yo… estábamos anémicos; pero el deseo de saber que sería de mí, me impulsaba a que continuara. Caminé entre los prados que estaban en rededor de la ciudad del Cesar.

La noche una vez más ascendía en el horizonte de Este a Oeste. Poco a poco el frio comenzaba a encrespar mi semidesnudo cuerpo, provocándome escalofríos constantes. Así yo no podía andar, por lo que decidí detenerme y hacer una pequeña fogata. Aquel compañero azabache se merecía un digno descanso… y yo algo de comer.

Sentándome en el fuego vivaz de la madera vieja recolectada, me puse a meditar mi situación, fue entonces que sonreír y musité:

-Y aquí empieza toda una nueva tragedia… Apolo ya no está… Clío fue dormida tras mi voluntad ¿Y ahora? ¿Cuál es mi nuevo propósito en este periodo de la humanidad? ¿Moriré como mortal?… es tan extraño este vacío… tan sólo soy una guerrea sin Dios… Maldigo a Eris, a Zeus… asquerosos dioses que me quitaron todo… pero ¿Cómo vengarme de ellos?

Todo era confuso. Había decidido que esa noche dejaría atrás mi trágica vida. Descansaría un poco antes de retomar mi sendero, además el camino era largo; no podía continuar hoy, por lo que simplemente me eche hacia atrás y viendo el horizonte estrellado me quedé pensante para decidir mi porvenir.

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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Cassie el Dom Ene 08, 2012 10:34 pm

Aquella noche en verdad estaba pesada. Ninguna alma se podía ver. El aire estaba pesado, golpeaba y golpeaba con gran fuerza las copas de los árboles. El frio resecaba la piel desnuda de mi cuerpo. Pero lo peor para mí era la ausencia de aquel hombre, por el cual había yo nacido.

Me era en verdad extraño el porqué aún mantenía de cierta manera las habilidades como guerrera, para mí lo normal hubiera sido o que muriese a lado de él o que perdiera por completo la memoria y con ello que fui alguna vez la musa del Dios Apolo, pero no… todo lo contrario. Mantenía mis energías intactas, la memoria clara y aquellos objetos con los cuales desperté como guerrera… lo único que carecía en mí era la falta de un Dios a quien servir y una armadura a la cual yo pudiera portar con orgullo y tenacidad.

Tanto era lo que pensaba ¿y para qué? la verdad es que ni importaba… ya no importaba. Suspirando me ladeé y de costado me quedé dormida. Estaba demasiado cansada por lo que al final de cuenta mis ojos quedaron totalmente cerrados. Las horas pasaron y yo ni en cuenta. Si no hubiera sido por el ruido de los ruiseñores por mí me hubiera pasado de largo con aquel lindo descanso.

Por como veía la posición del sol era poco más de las diez de la mañana. Había perdido demasiado el tiempo haciendo nada, pero pues en si mi caballo descansó y eso ya era ganancia. Estirándome lentamente, escondiendo los rastro de mi hospedaje entre la maleza del bosque. Levanté mi improvisada cama y así sin más me monté al azabache y lo dirigí con prisa hacia el camino que llevaba a Grecia.

El sueño que había tenido me había hecho recapacitar, que si quería vengar a Apolo lo haría uniéndome la razón que lo había matado… Athena. Ese era mi nuevo propósito, servir a aquella Diosa que tanto odiaba o envidiaban los demás seres divinos.
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Alessa0 el Sáb Mar 24, 2012 9:54 pm

Y ahí estaba... Un hermoso paisaje a la luz del sol del ocaso. Las melenas tupidas de los árboles siendo mecidas por el silbar del viento. Animales corriendo rápido, pero de forma bella. Todo se alistaba para la bienvenida de la noche... Un lugar lleno de paz. El sonido a la lejanía de algún río pasar, combinado con el canto de las aves. Todo era normal ahí.

Mas todo cambio cuando de repente el medio comenzó congelarse matando toda vida ahí. Una cortina grisácea se comenzó a formar y el viendo comenzaba a acarrear pequeños cristales de hielo. De inmediato el suelo sucumbía y a su vez se paria. Brotando de las eztrias terrestres una especie de lava que carcomía todo lo que tocaba, dejando un simple rastro de ceniza.

Era ahí donde yo aparecía. Como si fuera una fatal flor nacía de entre la erocionada tierra, escurriendo la lava que se impregnaba en mi. De repente mi cuerpo comenzaba a manar una sensación oscura, rematando aquel paraje hermoso y convirtiendolo en un cuadro tétrico.

Terminaba de salir y alzaba la vista viendo con singular alegría lo que había provocado mi visita al mundo mortal. Digno paisaje para un espectro. Suspirando y después bostezando estiré mis brazos y susurré:

-Upss! Vaya! Creo yo que me pase de la cuenta? Jejeje que exagerada presentación, pero no puedo negar que me ha encantado... Con tan sólo mi cosmos lúgubre que toca vida pacifica, la torna en caos y muerte. Todo tan perfecto.

Dicho eso rasqueé mi mejilla derecha y comencé a ver por todos lados. Notaba que estaba en los linderos lejanos de Roma. Podía llegar cuanto antes a la ciudad, pero no quería llamar la atención. Así que descendí mi energía cósmica lo mas que pude y comencé a adentrarme a la maleza.

Rogaba encontrar cuanto antes un trozo grande de tela para cubrir mi armadura, pues de lo contrario muy obvia me vería. Paso no mas de media hora y vi a lo lejos un cadáver reciente tirado a la orilla de una vereda. Me acerque solo porque el cuerpo estaba cubierto con una tela morada. La tome y olí que no apestaba tan mal, así que con ella me cubrí el cuerpo y de inmediato me aleje de aquel lugar... Rumbo a Roma a ver que pasaba.
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Alessa0 el Vie Abr 06, 2012 8:27 pm

-¡Válgame los Dioses! Yo la verdad no sé a qué vine aquí. Si yo sé que estoy muy aburrida y que en el infierno me voy a podrir sin siquiera por lo menos agonizar tras una pelea… pero el mundo mortal es tan aburrido y por ordenes de la señora Selene no puedo hacer escándalo ¿A qué diablo vine entonces? ¡jo!
Musité con tono aburrido. Estaba muy desesperada al ver la paz inmensa que llenaba aquel mundo de seres débiles. Pensaba que lo mejor que podía yo hacer era destrozar una que otra ciudad a beneficio de mi distracción, pero aquella situación formaría problemas con Selene y de inmediato con mi Dios… ése tal Hades. Y bueno, tener regaños por montón me era en verdad desagradable.
Además en si era pensar de forma egoísta pues sólo destrozar ciudades por diversión era algo vano, tenía que haber algo que me haya impulsado hacerlo y que mejor un guerrero que alzara su espada en contra mía… eso sí era excitante.
El limite de Roma estaba en verdad desértico y no tanto por la vegetación, nada que ver aquello estaba tupido de plantas y arboles muy hermosos, pero no había humano con el cual pudiera yo entremezclarme y sentirme normal por un segundo.
Así me la pasé un buen rato… caminado sola hasta que de repente en un cruce de senderos una caravana de gitanas y un extraño circo extranjero se topaba conmigo. Yo me veía normal, tal vez como una vagabunda.
en pro....
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Sacmis el Dom Mayo 06, 2012 2:21 pm

La modesta comitiva se acercó a los límites de la capital del imperio, aún en silencio, los guardias comenzaban a adormilarse y daban alguna que otra cabeceada mientras "dirigían" la carreta. Cuando el puerto se hizo visible, Sacmis asusó a sus caballos ligeramente para que trotaran un poco más rápido.

- ¡Eh tontos! Nos quedamos atrás. - Les advirtió Ganicus a los guardias azotando sus cadenas contra los barrotes de modo que los sobresaltó.

- Bastardo. - Gruñó uno de los vigías y sacó su látigo mientras el otro azotaba a los caballos viejos que los llevaban para dar alcance a la dama que jaló las riendas haciendo relinchar a sus azabaches corceles en el preciso instante en que escuchó el chasquido del látigo y se giró totalmente furiosa.

- Detén tu mano si deseas conservarla. - Advirtió con voz firme y potente al guardia que pretendía castigar al gladiador. Doctore se dio vuelta y bajó de la cuadriga, aflojando las cuerdas que afirmaban la envoltura de tela del misterioso objeto que llevaba, los rayos del sol se reflejaron en el pulido metal que asomó y discretamente la joven acercó su mano hacia él. - ¿Tienes idea de cuánto he invertido para convertir a ese bárbaro en un gladiador que traiga gloria a mi ludus? ¿Tienes idea de cuánto cuesta transportarlo? ¿De cuánto gano cada vez que extermina a sus enemigos en la arena? Es mi herramienta y tú pretendes dañarla antes de que salga a hacer su espectáculo en el primus, ¿sabes lo que perdería si lo derrotan porque un imbécil lacayo prestó atención a sus necias palabras y desquitó su frustración usando el látigo? Tu mísera vida como esclavo no alcanzaría para restituir mi inversión y cercenar tu cabeza y la de los tuyos no me contentaría, cosa que de cualquier modo, el buen Señor Marco Aurelio me concedería ¿planeas arriesgarte igual? - Preguntó con mirada retadora.

Los guardias por supuesto se enfurecieron por la arrogancia de la Dómina, pero responderle empeoraría las cosas, aunque quizá la mujer pudiera sufrir un accidente antes de llegar al puerto, por culpa de un esclavo que quiso escapar, así que agacharon la cabeza, el aludido guardó el látigo y se disculpó, al tiempo que sutilmente desaseguraba la jaula.

Doctore subió de vuelta a la cuadriga, sin arreglar su envoltorio. La espartana volvió a poner en marcha a sus equinos y los otros la imitaron, cuando comenzaron a bajar una pequeña colina hacia los muelles, la carreta brincó por una piedra y la jaula se abrió, arrojándo a Ganicus al camino; Yolai detuvo a las mulas y su ama hizo lo mismo con sus propias bestias, el gladiador estaba un poco magullado y desorientado por el golpe, pero se puso de pie tan rápido como pudo.

Los guardias creyeron que huiría hacia la campiña, sacaron sus espadas y el que había sido amenazado pensó que le sería fácil deshacerse de los otros esclavos en el alboroto y vengarse de la mujer de ojos púrpuras, craso error...
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Sacmis el Lun Mayo 07, 2012 4:40 pm

El segundo guardia cortó las riendas de los caballos y los golpeó en la grupa para que corrieran desbocados, su compañero se dirigía a Yolai, pero él fue más rápido y sacó de debajo de la manta del asiento una espada corta.

Doctore sacó la envoltura del tesoro de su Dómina que tomó el enorme báculo de metal por debajo de la figura de un ángel dorado con la diestra y con la siniestra tomó una delgada manija lateral de la que tiró hacia arriba expandiendo la hoja afilada de una enorme guadaña, mientras por el mismo movimiento, una cadena enredada en el mango se deslizaba hacia sus pies, tan pronto como su guadaña estuvo asegurada, ella tomó la cadena y bajó de su transporte, observando como Doctore sacaba de entre sus ropas una daga de considerable tamaño que usaba para bloquear el mandoble del guardia que había ido a por él.

Sacmis sabía que sus hombres podían defenderse solos, pero no le gustaba que los atacaran, mucho menos que los emboscaran los que debían servirle, así que lanzó el peso al otro lado de la cadena hacia la cabeza del romano, luego de un grito que su acompañante entendió como la orden de retroceder. La garra metálica derribó e hirió al atacante, luego doctore presionó su enorme pie contra su tráquea y le apuntó con su propia espada, que había recogido del suelo.

Yolai jugaba a un duelo de espadas con el otro, de haber querido lo habría dominado en cuestión de segundos, pero se divertía picando el orgullo de su agresor, hasta que unas cadenas se enroscaron en su cuello desde atrás y lo hicieron caer de rodillas.

- ¿Todo esto porque te llamé tonto? No sé si sentirme halagado o tenerte lástima. – Dijo entre risas el gladiador que lo tenía cautivo. - ¿Creíste que huiría cobardemente? Me confundes con gente de tu calaña. – Comentó ofendido y lo retuvo así, esperando a su Dómina que caminaba con tranquilidad hacia ellos, colocándose como guante la garra al final de la cadena de su kusarigama.

- ¿No te dije que detuvieras la mano si querías conservarla? – Le preguntó con una sonrisa malvada. – Por fortuna para ustedes llevamos prisa, así que no puedo quedarme a aclarar porque les arranqué la cabeza. – Hizo una señal silenciosa a Ganicus que pateó a su presa dejándolo de cara al piso, Yolai le extendió los brazos y Sacmis blandió su arma cercenando las manos del hombre que soltó un terrible alarido de dolor. – Métanlos en la jaula, los entregaremos a la guardia del puerto, para que los lleven a la prisión y los ejecuten por la mañana por atacar a una noble patricia. – Doctore había dejado inconsciente al otro por la falta de oxígeno, aunque no le mató, lo arrastró hasta la jaula, lo desarmó y lo arrojó dentro. Yolai hizo lo mismo luego de poner torniquetes a los muñones del manco para que no se desangrara. – A diferencia de ustedes, estos hombres, – señaló a sus tres acompañantes, – realmente conocen la lealtad y eso los hace más valiosos de lo que ustedes nunca serán, no puedo permitir que los incriminen con una escaramuza así de burda. – Con las llaves que les habían quitado liberó a Ganicus que condujo la jaula hasta el puerto, detrás de sus compañeros.
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Alessa0 el Miér Jun 20, 2012 5:21 pm

Sin duda estar entre humanos era de lo más aburrido que me podía pasar. Pero al estar en el mundo de los humanos pasando desapercibida, lo único que podía hacer era seguir aguantando su asquerosa convivencia. No podía poner en alerta a los demás guerreros de diferentes dioses, que los espectros de Hades tramaban algo.

La caravana gitana continuaba dejando rastro entre los senderos romanos. Yo mi por parte lo único que hacía era dormir y dormir, de vez en cuando comía un poco de lo que con amabilidad las ancianas me ofrecían… y otras más tan sólo observaba el camino de noche.

Los movimientos de seres semejantes a mí lo podía sentir ¿A caso una revuelta? La verdad es que no me interesaba, mi objetivo era claro… quería ir al santuario a matar una que otra rata de esos lares, pero para ello primero visitaría a unos cuantos personajes en ese mundo mortal, al igual de informarme de cómo estaba una persona que ya hace algunos meses había dejado atrás… ¿Habría muerto? La verdad eso deseaba, pero no sabría hasta estar haya.

Mi camino siguió entre las mulas de los mortales donde con gran facilidad podía pasar desapercibida. Y aunque en verdad moría por derramar sangre, esa vez pues no tuve más opción que comportarme. No es que le tuviera miedo a Selena, pero me hartaba que se sintiera con poderío de mandarme siendo ella mucho más débil que yo. A veces pensaba que sería mejor líder yo que ella, pero no podía ir en contra de los deseos de mi dios, que aunque fueran en verdad estupidez al final de cuenta era un ser espectral.

La otra cosa que me interesaba era encontrarme con esa tal Pandora, quería ver quien era… quería sin duda probar su destreza, pero eso sería no muy tardando, por lo que por el momento tan sólo me quedaba continuar con esa loca y estúpida travesía.
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Re: A las afueras de Roma

Mensaje por Priscos el Miér Ago 15, 2012 7:34 pm

El caudal del rio fluía sin ninguna interrupción aparte de algunos de los tallos de flores y otros tipos de plantas somníferas, El sonido del rio era algo totalmente tranquilizador que daban oportunidad de pensar al señor de los sueños, -Volveré al mundo de los humanos y viviré entre ellos hasta que el inútil ejercito del inframundo y el señor Hades este listo, instruirá a algunos de ellos y les daré ordenes especificas mientras los demás se preparan-. Un portal se abrió frente a el para mostrarle un lugar desde donde se podía apreciar los rincones mas lejanos del imperio romano, este lugar era una montaña en done el viento fluía con fuerza y hacia que las túnicas de Priscos se agitaran de un lado a otro, -En esa dirección se encuentra el santuario de Palas- dijo tranquilamente Priscos mientras echaba sus manos hacia su espalda y las enganchaba para adoptar una pose que caracterizaba a un general. Sin decir ninguna palabra mas comenzó su descenso de la montaña a pie con toda tranquilidad mientras por su cabeza pasaba la pregunta de cuando despertarían por completo Tanatos y Hades.
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Re: A las afueras de Roma

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