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| JULIO de 1899 | | Buckingham ha sido reemplazado por una iglesia de la que sale un bosque antinatural; aparentemente, solo unos cuantos se han dado cuenta. | Tras el terremoto que asoló la ciudad los secuestros han aumentado en frecuencia durante la noche; los culpables son cerdos humanoides (¿o humanoides porcinos?) | Durante el día gente al azar sufre ataques de locura y demencia / Nueva mecánica de dados – ”Insanity”. |
Ganador de la 1º Era
Heymans de Libra Sappuri
3835 exp.
Aspros de Géminis
5810 exp.

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Mensaje por Sacmis el Jue Mayo 24, 2012 12:47 am

Hace varios años, los bárbaros atacaron las costas grecoromanas, hubo matanzas infames, saqueos y ciudades seriamente dañadas. Entre las muchas y muy lamentables pérdidas, una valiosa reliquia fue robada de un Santuario al sur de Ramnonte, un poblado situado en la costa del Ática, cerca de Maratón; se decía que aquel místico objeto databa de la era de los titanes y pertenecía a la mismísima diosa Ramnusia que había bajado al reino mortal en aquellas tierras.

Hoy día, había gran algarabía recorriendo Galia y las noticias viajaban raudas a Roma, la reliquia al fin había sido recuperada por una legión que servía en las fronteras galas y estaba siendo transportada de vuelta a su sitio de reposo, alegría que se convirtió en zozobra cuando se dejaron de tener noticias de la VII legión y luego en pesar cuando se encontraron los cuerpos de cientos de valerosos soldados romanos masacrados en un paso angosto cerca de la Galia Cisalpina.

Ajenos a esta noticia, ya sea por viajar por rutas poco transitadas, o por falta de interés. Sacmis y su pequeño séquito tras algunos días de socializar en Forum Julii, cabalgaban en línea recta hacia el Oeste, tratando de alcanzar el puerto de Massilia. Estaban casi a la mitad de su camino, acampando en un denso y oscuro bosque, sin fuegos para no delatar su posición, como si fuesen fugitivos pues no querían ser rastreados.

Tras una frugal cena, cada uno se acomodó en sus mantas para dormir, pero pasada la media noche, Ganicus que estaba de guardia, los despertó alarmado, un gran contingente armado se acercaba desde el Norte, bandidos, en el mejor de los casos, invasores en el peor…

Los cinco viajeros se pusieron en marcha de inmediato, trataron de alejarse del paso de aquél grupo, pero la cantidad gente era tan grande, que terminaron por escuchar el galopar de los corceles y enviaron un grupo de avanzada a perseguirles para evitar que los delataran. Luego todo pasó muy rápido.

Sacmis no supo contra quién se enfrentaban, no pudo reconocer sus vestimentas ni su lenguaje, no vio ningún estandarte, solo escuchó los silbidos de flechas en el aire, una le rasguñó la cara, otra fue capturada por Doctore antes de que hiriera a Ariadna, otra derribó al esclavo que suplía a Yolai, le había atravesado el corazón, otra más dio en la pata del caballo de Ganicus que cayó y lanzó al campeón un par de metros por el aire.

Todos sabían que su única oportunidad era continuar el galope hasta perderlos y/o encontrar un escondite, pero el caballo que llevara dos personas se retrasaría y sus ocupantes serían capturados. Ganicus golpeó el caballo de Ariadna para que avanzara, dijo a Sacmis que él se quedaría, la espartana se opuso.

La esclava gala había continuado su camino, Doctore y la Dómina sacaron las armas esperando que los perseguidores fueran tras los caballos, y buscaron algún recoveco entre la arboleda para poder refugiarse, por desgracia, el plan no funcionó.

Entre sus agresores había excelentes rastreadores que los siguieron entre la arboleda y los rodearon. Sabían que no podían ganar.

- Fue un placer conocerlos. – Musitó Sacmis. – ¡Hasta la muerte! – Gritó luego, si iba a morir ahí, lo haría peleando. – ¡Esparta! – Vociferó confiando en que su herencia étnica le permitiría llevarse una cantidad considerable de enemigos con ella. Se calzó el guantelete metálico de garra que pendía de la cadena de su kusarigama.

Los otros dos le siguieron en el grito, pelearon bravamente, sorprendieron al enemigo, pues eran solo tres, entre ellos una chica, y causaron un inesperado daño. La enorme arma de la mujer cercenaba miembros y cegaba vidas como mantequilla, era un filo de medio alcance, pero pesado y de difícil maniobra a pesar de la habilidad y experiencia que tenía con él.

Ganicus estaba armado con dos espadas rectas, Doctore con un látigo de cadena y una espada gladius… sus dotes para la batalla en la arena, les permitieron hacerse una barricada de cadáveres antes de que las lanzas los terminaran derribando.

Sacmis soltó un grito ahogado, debía reconocer que si alguna vez consideró a alguien un amigo, fue precisamente a Ganicus, mientras que Doctore había sido como un tío, la cuidó de pequeña, la enseñó a pelear y la seguía a todas partes para protegerla… fue una pérdida dura, de las pocas que le pesaban en la vida. Lo último que vio fue a Ganicus diciéndole “corre”, ella trató de ir por él, pero un fuerte impacto en su cabeza la noqueó.

Cuando al fin despertó, estaba atada, sus secuestradores la miraban y reían, no necesitaba comprender su idioma para saber que pretendían hacer con ella. Por supuesto, había sido despojada de su arma, joyas y dinero, su ropa estaba hecha girones y estaba cubierta de sangre, la mayoría ajena, pero una considerable parte era suya. No podía abrir bien el ojo izquierdo, lo tenía demasiado hinchado, le dolía la cara y en la boca tenía el sabor ferroso que deja el líquido carmesí, estaba recargada contra algo que le costaba ver y de pronto sintió como si algo la llamara.

Se dejó caer de lado y miró lo que estaba junto a ella, parecía una extraña caja de alguna clase de metal rojizo, en una de las caras tenía una efigie de una mujer con una diadema de piedras preciosas y una flor de narciso sobre la oreja, sostenía con una mano una rama de manzano, en el brazo tenía enroscada una serpiente; en la otra mano una rueda, de la cintura colgando una espada y en su espalda dos grandes alas. Se trataba de la reliquia de Ramnusia.

Sacmis estaba a punto de perder la conciencia de nuevo cuando reparó en el collar que pendía del cuello de la imagen en la caja… un grifo muy parecido al dije de su péndulo… luego no pudo ver más pues fue arrastrada por el cabello hacia el centro del campamento y arrojada junto a una fogata a los pies del que parecía el líder.

- Me entregan como trofeo – Pensó y cuando éste la miraba, le escupió a la cara y forcejeó tanto como pudo, lo cual para su pesar no fue mucho, aunque el hombre se fastidió y la arrojó a un lado, si bien podía obligarla a hacer lo que quisiera, parecía preferir someter su espíritu.

Unos guardias la llevaron a la tienda de campaña del botín y la arrojaron sin cuidado, la muchacha se dio de cara con la caja, dejando un rastro de sangre sobe el brillante metal, trató de incorporarse y entonces vio más atrás su peculiar arma ensangrentada y con las cabezas de Ganicus y Doctore colgando del asta…

Sacmis soltó un grito de furia y desesperación, probablemente el primero en su vida, un par de lágrimas se escaparon de sus purpúreos ojos y un misterioso resplandor rojo comenzó a emanar de ella, la caja pareció emitir un par de latidos y luego se impregnó de ese mismo brillo, aunque la espartana no se percataba de tal suceso.

Cuando los guardias entraron a ver qué pasaba, ella los miró con odio puro y una inaudita sed de venganza , se burlaron de la patricia, estaba atada y herida, ya no era peligrosa… o eso pensaron.

En medio de otro grito de furia, sin saber cómo ni preocuparse por pensarlo, logró romper sus ataduras, las sogas cayeron en pedazos como si algo las hubiese quemado. La caja se abrió y una extrañísima armadura negra y roja apareció en medio de una mística luz, se separó en trozos y cubrió su cuerpo. Tampoco podía explicar cómo fue que entendió la pregunta asombrada y asustada del hombre, o tal vez solo imaginó por su expresión lo que quería decirle.

- ¿Quién eres?

- Némesis. – Respondió secamente con una voz cavernosa que no le pareció suya, era como si contemplara la escena de una obra, como si estuviera mirando a través de una ventana, como si no fuese ella y alguien más usara su cuerpo, pero al mismo tiempo sentía que era su verdadero yo, libre de las máscaras de nobleza y política que había tenido que usar desde que tenía uso de razón. Era como si todo hubiese cambiado repentinamente y comprendiera mejor el mundo. – Es hora de que pagues tus excesos… - Dijo con la misma voz, pero con una sonrisa sádica en su rostro y luego todo se volvió borroso...

Cuando reaccionó, ya era pasado el medio día, estaba en medio de un mar de cuerpos mutilados y rostros de terror arrancados de las cabezas a las que pertenecían y acomodados en círculos alrededor de lo que quedaba de Ganicus y Doctore como si fuese una ofrenda; tenía su kusarigama en la mano y la garra puesta; el campamento había sido consumido por el fuego, y con él buena parte de los tesoros, pero de algún modo incomprensible, tenía enredado en la mano su péndulo con el grifo y el pentagrama, estaba toda cubierta de sangre y con los harapos que quedaban de su ropa, cerca de ella la caja de Ramnonte…

- Gran Marte… qué cuernos ha sido eso… - preguntó en un murmullo para sí misma mirando sus manos y la caja alternadamente… - Némesis… ¿yo? -
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Re: A través de Galia

Mensaje por Sacmis el Lun Mayo 28, 2012 5:30 pm

Fuera cual fuera la respuesta, o mejor dicho, la explicación de lo ocurrido, fuera que la Diosa Némesis se había manifestado por su enfado o que ella fuera la portadora de aquella alma inmortal (no era la primera vez que escuchaba que los Dioses tomaban cuerpos humanos de avatares para librar sus guerras o servir a sus propósitos), algo era seguro, ahora menos que nunca podía confiarse, alguien buscaría al causante de aquella matanza y aún si no había sido ella, toda la situación la señalaba como culpable, por otro lado, tarde o temprano, alguien volvería a buscar la famosa reliquia de Ramnonte, la cual por cierto, era curiosamente pequeña y Sacmis no se explicaba cómo es que la armadura que la había vestido la noche anterior, cabía dentro de aquel cofresito.

Se apresuró a preparar una pira funeraria para Ganicus y Doctore, los otros cuerpos ya estaban seriamente afectados por el fuego, lo que significaba que sin lugar a dudas, alguien había visto el incendio desde la lejanía y ahora se dirigían a su ubicación para investigar.

Tomó lo que pudo de los tesoros que se habían salvado, su arma y por un momento pensó en dejar la caja, pero algo en su interior le decía que si no le pertenecía, al menos la había elegido como guardiana y no la podía dejar en aquel mundano escenario de muerte.

Se envolvió con un pedazo de tela más o menos en buenas condiciones, como si fuera una capa, tomó la caja y corrió adentrándose aún más en el bosque, no sabía cuanto tiempo le quedaba antes de que alguien pudiera seguir su rastro y esta vez ni las relaciones políticas de su familia la salvarían, lo que por cierto le ocasionaba otro problema: ¿cómo iba a explicar que su mejor campeón y el Doctore de su ludus hubieran sido asesinados y ella hubiese escapado milagrosamente? Cuando preguntaran quién los atacó ¿qué iba a responder? Si decía la verdad preguntarían quién mató al grupo de invasores, la interrogarían sobre la caja, si no lo decía, igualmente, cualquier historia sobre su salvación requeriría un increíble respaldo de intervención divina y no podía decir "Yo soy Némesis e hice justicia con aquellos simples mortales" la colgarían antes de que pudiera justificar sus palabras...

Pensaba mientras corría, buscaba algún recoveco oscuro o una cueva oculta en el bosque que le sirviera de refugio y algún lugar que pudiera volver a encontrar para enterrar la caja, por ahora no podía arriesgarse a que la atraparan llevando aquel objeto místico, pero debía ser capaz de recuperarlo en algún momento no muy lejano.
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Re: A través de Galia

Mensaje por Sacmis el Mar Jun 05, 2012 11:12 pm

Corrió hasta que las piernas dejaron de responderle correctamente, había recorrido un largo trecho por el espeso bosque, entre pedruzcos, recovecos y sitios que alguien no transitaría a menos que no tuviese opción; un par de veces estuvo a punto de caer entre las piedras y se había herido un brazo, sin mencionar que tenía la cara llena de razguños, había encontrado una piedra en la orilla de una cañada, con una peculiar forma que parecía la cabeza de una serpiente y entre los recovecos que formaba con las otras piedras, logró ocultar la caja.

Continuó avanzando aunque sus rodillas se doblaban, pero encontró una pequeña covacha suficientemente grande para ocultarse, pero demasiado pequeña para ser vista fácilmente. Descansó varias horas ahí, era húmeda y fría, pero no podía quejarse en su situación, pensó en como volver a casa, era simple, decir que los atacaron en medio de la noche, no pudo ver bien quién, tomó su arma y sus hombres le dieron tiempo para escapar... lamentablemente, dudaba que hubiesen sobrevivido... y eso le dejaba una nueva decisión... matar a Yolai al encontrarse con él, para apoyar su versión, o decir que él la había acompañado para protegerla, en cuyo caso, debería herirlo de modo similar a como estaba ella y hacer que esas heridas parecieran tener el mismo tiempo, porque las de ella estarían prácticamente sanadas al llegar a Massilia, y la de él serían recientes... muy problemático. - Lo siento mucho Yolai. - Susurró para sí misma, ni siquiera había tenido que agitar el péndulo. - Todo se trata de equilibrio. - Pensó. - Ha tenido una vida demasiado cómoda para ser esclavo, ha tenido muchos lujos cuando se supone que no tuviese nada, ha sido afortunado... es hora de cambiar eso... - Sonrió cansinamente y se acomodó para dormir un poco.
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Re: A través de Galia

Mensaje por Sacmis el Dom Jun 17, 2012 8:18 pm

Despertó luego de una larga siesta, quiso estirarse, pero su cuerpo estaba entumecido a causa del frío y la humedad, así que se tuvo que forzar a sí misma a arrastrarse fuera de la cueva en busca de un poco de luz de sol que la calentara y reactivara la circulación de su sangre; tardó unos minutos en conseguirlo y se ayudó de otras rocas para ponerse en pie, tenía hambre, sed, frío y algunas de sus heridas comenzaban a infectarse, necesitaba atenderse, pero entre las cosas que llevaba no había niguna medicina o provisión. Caminó un poco tambaleante hasta hayar un arbusto de bayas silvestres que comió con avidez y luego trató de buscar algo que le diese un poco más de energía. Tras poco más de una hora, se hizo con algunas lagartijas que cocinó en una pequeña fogata y comió con gesto de desagrado. Ahora necesitaba agua.

Continuó avanzando por el bosque hasta encontrar un pequeño riachuelo donde bebió hasta saciarse y luego lavó sus heridas, se recostó unos momentos en el pasto y cuando se sintió mejor, caminó siguiendo el curso del río, en busca de un poblado, era lo mejor para conseguir lo necesario para llegar a Massillia y ocuparse de Yolai.
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Re: A través de Galia

Mensaje por Sacmis el Dom Jun 24, 2012 8:53 pm

Tras mucho caminar escondida entre los árboles, la joven espartana al fin llegó a una aldea ya avanzada la noche, se escabulló a una casa modesta en la orilla y se las ingenió para entrar con sigilo a la bodega, donde tomó algo de grano, leche y carne seca para comer. Pareciera que aquel sitio estuviera desierto, pero no era raro, era muy tarde y la gente estaba ya durmiendo en sus casas, de ser una ciudad quizá encontrara algo de actividad en una taberna, pero no en este sitio donde probablemente apenas hubiera cien personas a lo mucho.

Avanzó tranquila como un espectro, envuelta en su capa andrajosa, mirando en los pequeños corrarles, en busca del caballo más fuerte, todos eran animales huesudos y cansados, usados para tirar de los arados pero tendría que conformarse. Cuando al fin encontró el que le pareció que podría llevarla más lejos, se acercó despacio para no alterar al animal y que éste no diera aviso de su presencia, sus movimientos eran lentos y susurraba, cuando al fin lo alcanzó, le acarició la cabeza, el cuello y el lomo, como si le pidiera ayuda, tal vez fue por eso que el jamelgo al fin dejó que lo montara, tras lo cual emprendió el camino hacia el oeste por el bosque.

Cabalgó hasta el amanecer, luego dejó descansar un rato al viejo equino y unas horas más tarde volvió a viajar. Un par de días más tarde, alcanzó un poblado más grande, donde pudo hacerse de una mejor montura y provisiones, claro que esta vez un perro trató de detenerla; el can comenzó a ladrarle, pero algo había cambiado en la presencia, bastó una mirada para que se fuera asustado y en silencio, sin embargo los esclavos escucharon y salieron a su encuentro, ella sacó su enorme guadaña y los miró con aquellos ojos purpúreos con un diabólico brillo carmesí. - No vale perder sus vidas por las personas que los tratan como otra de sus bestias, vuelvan e inventen una buena historia, pero si hablan de mí, volveré y me aseguraré de que sufran más que en toda su mísera vida bajo el yugo de estos campesinos. - Los hombres huyeron asustados y no estorbaron más el camino de la pelipúrpura, que se marchó a todo galope.
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Re: A través de Galia

Mensaje por Sacmis el Dom Jul 01, 2012 4:05 pm

La joven cabalgó manteniéndose fuera de los caminos, pasando solo por aldeas y poblados pequeños para reabastecerse, evitando llamar la atención y ser reconocida, hasta que pudo llegar a una pequeña comunidad de granjeros a unas leguas de Massillia, donde habían acordado encontrarse con Yolai. Esperó a que fuera de noche para ir al sitio acordado, cuando pudo divisar la silueta de un rubio que esperaba junto al camino, se apresuró a ir a él, que enormemente sorprendido la recibió con preocupación sin dejar de mirar hacia atrás y los lados.

La joven sollozó y se dejó caer en sus brazos, él le descubrió el rostro que al mirar magullado incrementó su sosobra.

- ¿Estás bien Sacmis? ¿Qué pasó? ¿Dónde están los otros? - Preguntó desesperado.

- Fue espantoso... nos atacaron... ellos me protegieron y los asesinaron... - decía con palabras entrecortadas por el llanto, abrazándolo fuertemente hasta que él ahogó un alarido de dolor y trató de soltarse mirándola con incredulidad y confusión. La espartana había deslizado un puñal de entre el manto que la cubría y lo había clavado hasta la empuñadura en el hígado del gladiador que no entendía porqué su ama que lo había tratado tan bien durante tantos años, ahora le hacía eso, ella retrocedió justo a tiempo para evitar mancharse, mientras él presionaba la herida para tratar de contener su sangre y se tambaleaba.

- ¿Porqué? - Preguntó desolado y débilmente, mientras la sangre salía a borbotones.

Toda sombra había desaparecido del rostro de la patricia que lo miraba con una sonrisa tranquila y complacida, mientras limpiaba su daga. - Si Ganicus no ha sobrevivido, es ilógico que tú lo hagas, no puedo perder a mi campeón y a mi Doctore y volver con un gladiador apenas por encima por la media, además te hago un favor, estoy herida y tú no, lo que haría suponer a todos que o nos vendiste o escapaste, así que te lapidarían antes de matarte, yo estoy siendo compasiva. - Respondió con una calma inverosímil mientras se daba media vuelta caminando con tranquilidad y se marchó hacia la posada.

Estaba tranquila, habían planeado todo antes de separarse, así que sabía a qué hostal dirigirse, con qué nombre aparecer, y como obtener lo necesario para continuar su viaje, así que no tenía sentido mantener vivo al esclavo por más tiempo, ya luego enviaría a alguien a que se encargara del cuerpo.
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Re: A través de Galia

Mensaje por Sacmis el Sáb Ago 18, 2012 10:42 pm

Tras lavarse lo mejor que pudo en una fuente, la encapuchada silueta de la joven patricia se encaminó presurosa a una posada bastante modesta a las afueras del poblado. La madera del par de escalones de la entrada, crujió a pesar de la ligereza de pies de la muchacha, por doquier que miraba, la madera vieja amenazaba con ceder y comenzar un derrumbe en el lugar; un penetrante olor a humedad llenaba el ambiente, era justo el lugar en el que nadie la buscaría.

Se dirigió hasta la barra detrás de la cual una obesa y anciana mujer malencarada se encargaba del sitio. Dio el nombre falso con el que Yolai debío haber pedido el cuarto y cuando le dieron la llave de hierro subió hasta sus modestos aposentos. En la cama había un paquete envuelto en lino blanco y atado con un cordel, al abrirlo encontró hermosas túnicas para el resto de su viaje a Hispania. Sobre las almohadas había una bolsa con joyas y al pie de la cama una caja con sandalias finas. - Perfecto. - Musitó para sí misma, quitó las cosas de la cama y las acomodó sobre un taburete frente a un modesto tocador con un espejo de latón en el que se miró con una sonrisa cínica.

Dejó caer la ropa sucia y desgarrada, metió las manos en la palangana de agua, se agachó, se volvió a lavar la cara, más a profundidad, tomó un paño de algodón que sumergió y utilizó para lavar todo su cuerpo y refrescarse, eliminando los rastros de sangre y suciedad. Cuando terminó de lavarse, se perfumó, se visitió con un delgado camisón de gasa en tono azul pálido, se estiró un poco y finalmente se metió bajo las sábanas para tener un merecido descanso en una cama, que aunque no tan cómoda como la de su hogar, mil veces mejor que la hojarasca en las cuevas del camino.
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