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Donde Las Sirenas Cantan Odas

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Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Miér Dic 19, 2018 8:06 pm

Océano Ártico – Cerca de Svalbard

Después de nuestra partida de los mares de Japón tomamos el rumbo a través del mar de Bering, solo para cruzar a las aguas del ártico, desde mi epifanía cercana a la muerte ese lugar había sido grabado en mi memoria y me guiaba a llevar a mi querida prometida a su destino junto a mí.

Las aguas heladas no eran las más fiables para navegarse, este ambiente gélido y lleno de icebergs tiende a volverse el lugar perfecto para que los barcos se sumerjan en su profundidad, he aquí las tierras, he aquí el mar inhóspito donde las sirenas migran para cantar sus odas. Donde los marinos mueren y sus almas son ahora las luces celestiales que cada noche nos invitan al Valhala.

Mi señor, estamos ya cerca de Svalbard… - me dijo uno de mis hombres quien miraba por el catalejo mientras yo llevaba el timón de mi navío. – esas son buenas noticias porque no llevas el timón, tengo demasiado interés en que nuestra revoltosa acompañante se encuentre en paz en su camarote, por lo que creo que le daré una visita.

Tras ser relevado me dirigí hasta mi camarote donde ya casi no quedaba nada de valor salvo una pequeña caja que acostumbré a llevar conmigo en mi gabardina, no deseaba que en sus ataques de rabia aquella bestia marina que llamaba aun mi prometida pudiese acabar con lo único que me quedaba. Así abrí las puertas al pasar para observar las condiciones de mi “amorosa” esposa

Descansaba dormida en el lecho matrimonial que por ahora solo ella podía ocupar teniendo que llevar mis descansos a mi sillón de escritorio, “quien diría que la mujer más hermosa nacería en un corrupto y pútrido clan como los Sakasagami”, pensaba en mi cabeza mientras mis manos acariciaron con las yemas de mis dedos el dorso de su pie escalando por su pantorrilla y en mi boca se dibujaba una sonrisa de satisfacción.
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Jue Dic 20, 2018 11:29 am

Aunque Aysa esperaba que la mataran como se suponía se castigaba la traición, ella solo fue encerrada en ese lugar sin poder salir, había sido desatada y tenía muchas cosas para poder tener una estancia decente, pero tenía frío, no se levantaba mucho de la cama, por lo mismo y sospechaba tenía algo de fiebre, no había encontrado medicina, para aliviarse, y tampoco había encontrado nada en ese lugar para abrigarse más. Por más que rebuscó hasta lo último tampoco encontró dinero, como para poder escapar si tenía que hacerlo. Su prometido a pesar de tener un comportamiento ilógico había tenido la precaución de cerrar con llave los cajones donde podría tener joyas o monedas, por lo que a ella no le quedó más remedio que rendirse.

Cansada se acostó en la cama en la que había dormido ya antes y volvió a cerrar los ojos, tenía hambre y frío, pero no iba a pedirle nada a él, tenía orgullo y si tenía que morir defendiéndolo, así lo haría, él no la vería humillada jamás.

Mientras se quedaba dormida pensó que era raro que su prometido no hubiera ido a atormentarla de nuevo, se había marchado luego de un rato de dormir en un sillón, y un día después se había marchado para según él dar instrucciones para sus hombres. Muy buenas no eran, dado que estaban cada vez más lejos del calor y más cerca de temperaturas bajas. Ella en esa cama no dejaba de temblar. Durante una hora Ayas permaneció dormida, y no se despertó ni cuando las olas mecieron el barco con violencia, ni cuando Nhabu entró al camarote sin cuidado, solo se despertó cuando sintió como algo subía por su pie que iba escalando por su pantorrilla despacio haciéndola moverse incómoda, el recorrido de aquello subió hasta su muslo y fue entonces cuando la joven despertó y se encontró Nhabu.

-¿Qué es lo que haces? -Retrocedió asustada y con rubor en su rostro. De nuevo su pulso se aceleró y se le dificultó respirar como siempre. -Co... ¿Cómo te atreves a tocarme? -Ella sintió en su cuerpo una sensación extraña, no podía controlar sus pensamientos y temblaba como si fuera un conejo atrapado, no sabia ni siquiera cómo reaccionar, ella que siempre había tenido un plan, se encontraba con la mente en blanco.
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Jue Dic 20, 2018 3:42 pm

Nhabu enarco una ceja asombrado y le respondió - ¿Cómo que como me atrevo?, ¿acaso no es la mujer que está en mi cama la hija de la familia Sakasagami que fue prometida a mí? – dijo Nhabu a la mujer de cabellos negros que se sonrojaba al ser despertada de manera tan atrevida por él, y dicha expresión de ella era totalmente deleitante.


Su mano tomo sus cabellos al el apoyarse con su otra mano en la cama para acercarse más a ella y sonriendo dijo – todo lo que se me antoje, tú lo vas a complacer Aysa, por ello estas aquí, para ello estas viajando conmigo.  – el hombre entonces se acercó a su oído y cálidamente le susurro. – será mejor que empieces a vestir ropas más abrigadas si no deseas seguir seduciéndome a adelantar nuestra noche de bodas.


Posterior a ello el hombre retomo su distancia y saco del closet de la mujer ropas que había hecho traer entre el equipaje antes de zarpar. – estamos en aguas frías y Svalbard no será un cálido verano tampoco. Vístete si deseas atrás del biombo o si gustas frente a mí, da igual para mí ya que pronto tú serás toda mía. – Nhabu tomo una botella de licor de las que traían cada día a la habitación de él y se sirvió bebiendo suave de su copa de sake mientras sus afilados ojos se clavaban gustosos en la silueta de su mujer.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Jue Dic 20, 2018 5:20 pm

Aysa se mordió el labio inferior cuando escuchó a su prometido decir aquellas cosas. Era verdad. ella estaba prometida a él y después de todo prácticamente eran marido y mujer, lo de la ceremonia no era más que una formalidad, algo que incluso consideraron tan trivial al punto de enviarla con él sin haberla realizado. Los contrabandistas como ellos no se andaban fijando en esas cosas, pero la verdad era que ella nunca había intimado con ningún hombre, y el pensar en hacerlo le daba un poco de miedo. Daba igual lo que fuesen. 
 
-Sí... Yo sé... Pero es que... -La mujer empezó a pensar que estaba perdiendo la razón, había jurado odiarlo para siempre y había asegurado por su nombre y por su sangre, que ese hombre iba a sufrir a su lado, que sus vástagos lo repudiarían y que ella sería su desgracia. La mujer que era ahora distaba mucho de ser la que había prometido todas esas cosas mientras contaba su dinero, la noche que se enteró del compromiso.
 
-No nos hemos casado todavía. Te aseguro que cuando nos casemos, todo será mejor. Estaré más cómoda contigo. -Le dijo tratando de ocultar su nerviosismo mientras Nhabu le tomaba los cabellos acortando las distancias. Ella ahogó un grito de miedo al tenerlo tan cerca. Su sonrisa, había algo en ella que hacía que sus piernas temblasen, que su pulso se descontrolase, que cada fibra de su ser vibrara de emoción. Nunca había sentido algo así y le pesaba que fuese con ese hombre quien a su parecer no era digno de ella. 
 
- ¿Provocarte? ¿Crees acaso que soy como las meretrices con las que solías revolcarte? No quiero ni saber las enfermedades que agarraste, espero te hayas medicado o lo hagas antes de tener contacto conmigo. -Le dijo intentando esconder lo que le estaba pasando, ella no lo comprendía, empezó a creer que incluso habías sido víctima de un embrujo. Un hechizo de mal gusto. 
 
Aysa vio a  Nhabu tomar su distancia y sacar de un lugar que ella no había podio abrir ropas más abrigadas, el viaje a ese lugar tan frío no era algo tomado al azar. - ¿Me das esto para que no pase frío? Pensé que querrías matarme por... Ya sabes todas las cosas de las que me acusaste. -Luego de varias horas de reflexión, la pelinegra había entendido que lo mejor era jugar al juego que él marcaba, por lo menos hasta saber cómo escapar de su lado, el problema era que se le iba a hacer difícil el no caer presa de su mismo engaño, pues últimamente no actuaba normal cuando lo tenía cerca.
 
Una vez más se sonrojó con las otras palabras atrevidas de aquel hombre y se movió despacio y nerviosa mientras era atrapada por la mirada lobuna de su futuro esposo. La verdad era que sentía que iba a desmayarse y de hecho eso le sucedió, se tambaleó un par de veces y cayó hacia atrás sosteniéndose de la viga del camarote para no golpearse. -Lo siento es el barco, creo que hay mucha corriente hoy, tal vez va a haber tormenta. -Se excusó. 
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Jue Dic 20, 2018 6:08 pm

La sumisión de aquel torbellino marino era de asombrar podía notarse hasta sospechosa en muchos ámbitos, pero a los ojos de Nhabu solo llegaba a ser atractiva y encantadora. Pronto Aysa se levantó con las nuevas ropas para cambiarse y vestirse y tambaleo cerca de uno de los pilares del camerino casi cayéndose al suelo de no ser porque se aferró a este.

Estáis bien Aysa – dijo el hombre que camino enseguida a socorrerla y la tomo contra su pecho. – supongo que no te detendrás aún en darme problemas – le añadió tomándola del mentón al tenerla contra él y acercándose a su cuello aspiro el aroma de este susurrando – entonces solo me queda tomarme las molestias de enseñarte… como se deben hacer estas cosas – su boca pronto beso su cuello mientras el peso de su cuerpo y la fuerza de sus brazos la puso contra el pilar y sus ropas caían lentamente detrás del biombo deleitando a sus ojos con la exquisita vista de su mujer.

Así el acto se alargó durante algunos segundos mientras ella quedaba totalmente descubierta frente a él y dejándola contra el pilar tras el biombo el retomo distancia diciendo mientras se relamía los labios – nada mal, creo que puedo acostumbrarme a esta magnífica vista por el resto de mi vida.

Era magnifica agresiva tal cual valkiria y aún más hermosa que la imagen del océano o los mejores lugares que algún día visito, aquella imagen quedaría grabada en su cabeza por siempre y sabía que un día aquella mujer sería totalmente suya. Después de algunos segundos de observarla le hecho sus ropas encima y le dijo – es hora de que te vistas y salgas a comer algo, también sería bueno que admires el exterior, llevas demasiados días encerrada en esta pocilga de camerino.
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Última edición por Nhabu el Vie Dic 21, 2018 11:24 am, editado 1 vez
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Vie Dic 21, 2018 6:18 am

Justo cuando ella pensó que no había manera de que se confundiese más, el hombre del que pensaba lo peor se acercó a ella con claras intenciones de ayudarla. Lo vio tomarla contra su pecho y sintió el latido de su corazón por unos segundos, luego intentó empujarlo con las manos, pero se detuvo en un recuerdo de algo que pasó antes que pasar todo esto.
 
Recordó cuando se encontraba en su casa mirando los regalos que según él le había enviado por ser su prometida, los mismos que tuvo la intención de tirar, pero su padre se lo impidió; que una sirvienta al verla renegar y vociferar cosas contra su "novio" jurar otras más, le sugirió que guardase silencio y que mordiera la lengua, pues cuando lo conociera era posible que cambiase de opinión. Ella la contradijo afirmando que lo conocía y que no la impresionaba. En ese momento al recodar eso se sintió burlada por el destino.
 
-Sí estoy bien. No necesitas quedarte tan cerca yo ya puedo...- Sus ojos se abrieron de par en par cuando él la tomó del mentón luego de decirle algo que no escuchó porque estaba muy ocupada teniendo un colapso mental por la situación y claro, recordando la charla con su sirvienta, como si eso fuese a sacarla del problema en el que estaba metida, no se lo creía. La actitud de Nhabu le parecía rara, incluso llegó a pensar que estaba más bien bromeando con ella. 
 
-¡Oye espera! -Ella ahogó un suspiro cuando sintió sus labios en su cuello luego de que él la arrimó contra el pilar madera. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo y la hizo temblar indefensa mientras intentaba por todos los medios ocultar lo que sentía, ocultar los suspiros que le había robado sin permiso. Lo sintió mientras con una simulación de caricias la desvistió sin su permiso y con sus manos lo empujó lo que pudo, pero él parecía un muro ante ella.
 
-Te odio. -Le dijo avergonzada y humillada cuando él se separó de ella. La verdad era que podía decir lo que quisiera, pero su cuerpo no mentía, siempre estuvo rodeada de hombres que por algún motivo no le llamaban la atención. Pero este tenía algo especial que la confundía. Lo miró relamiéndose los labios con verdadera lascivia y escondió su cara entre los mechones de cabello negro. -Deja de mirarme así.- Le dijo tratando de cubrirse totalmente sonrojada y abrió los ojos sorprendida una vez más luego de escuchar lo que le decía. -No voy a lucir así el resto de mi vida. ¿La gente envejece sabes? No me veré apetecible. -Le replicó agarrando sus ropas cuando él se las lanzó para que se vistiera. 
 
Una vez detrás del biombo ella se vistió sin dejar de recordar las palabras de su prometido. Quizá no era tan malo estar casada con él, aunque pensaba que era un tonto y que sus vástagos si no heredaban su inteligencia, sino la de su padre, lo iban a pasar muy mal; el tener un hombre que la "protegiera" por así decirlo, podría servirle de algo. También estaba la posibilidad de que su marido fuera como el de muchas mujeres ricas, siempre de viaje y solo llegaban de vez en cuando a verlas. Lo único que le molestaba era tener que dejar de mandar, tener que dejar que él hiciera todo, que su padre perdiera lo que trabajó, pero había entendido que se opusiera o no, eso iba a pasar de todos modos.
 
-Ya estoy lista. -Le dijo toda abrigada y caminando torpemente. 
 
-¿Por qué si vas a casarte conmigo y no a ejecutarme vamos a un sitio tan  lejano? No voy a poder ver a mi familia. ¿Eso es lo que pretendes? ¿Casarte conmigo y luego dejarme exiliada en esta tierra olvidada de los dioses para que muera congelada? -Ella esta vez hablaba con un tono calmado.
 
-Mira si es así, si lo quieres es mantenerme lejos podrías haberme dejado en algún sitio más cálido en China, con mi familia, si al final lo que querías era quitárnoslo todo y ya lo tienes. Tienes todo el dinero, bueno la verdad estábamos en la quiebra -Se encogió de hombros y se recostó un rato en la puerta del camarote. -Tienes todos los barcos, bueno en realidad no nos quedaban muchos en pie. Todos los hombres... Bueno sé que huyeron cuando supieron lo del compromiso, pero creo que te quedan las telas... Miento, se las comieron las polillas, las tuvimos que quemar, el cargamento de armas cayó al mar, el licor y las demás cosas incautadas y han embargado nuestras propiedades, bueno las tuvimos que dar en venta. No nos queda nada. Después del anuncio de nuestro compromiso muchos se fueron, cobraron su dinero y quedamos en la quiebra.
Ella lo miró con seriedad. No estaba mintiendo, lo poco que tenía lo gastó en pagar la ejecución de Yagami especialmente por eso, porque por su culpa todo lo que tenían se había ido al suelo. Solo tenían la ropa con la que andaban puesta, si acaso y cuando se fue, sus padres habían ido a la casa de una familia de éste, que aún tenía algo de dinero con la esperanza de que las cosas mejorasen para ellos luego de que se casaran. Ahora mismo ella valía exactamente lo que cualquier mujer en ese mundo gobernado por hombres. Nada.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Vie Dic 21, 2018 3:06 pm

El hombre volteo a verla apenas escucho su voz diciendo estar ya lista, sus ojos se sorprendieron al verla caminar algo torpe pero aun así lo suficientemente bella como para atraer su vista y dijo a su pregunta de porque el viaje - porque hay algo especial que debo hacer aquí, no es fácil de explicar y no lo entenderás hasta su debido momento, pero es aquí donde debe hacerse.

Nhabu, quien había experimentado en su traición e intento de asesinato una epifanía antes de ser remolcado a las costas, ahora su mente estaba algo turbada, pero en cada sueño que tuvo después de ese día, por mínimo que sea el momento en el que sus ojos se cerraban lo llevaba hasta este lugar, hasta estas aguas muy lejos de su gobierno.

Las aguas árticas tienen leyendas de tiempos antiguos a los nuestros, no te he traído aquí para tu exilio lo hice porque era necesario, este es un viaje que no puedo hacerlo solo y nuestro destino ni siquiera es el fin de él, solo estoy por conocer el inicio de algo distinto de algo más grande. – dijo el hombre y sus palabras sonaban embelesadas como cuando un hombre le dedicaba sus mejores poesías a su amada.


Crees que no se la posición de tu familia, solo había una razón para que tu padre cediera la mano de su hija en matrimonio al heredero de un clan enemigo y era para que esta no fuera consumida en la miseria a la que estaban destinados a caer, aposte mal a la guerra y lo se era un riesgo a tomar, pero mis flotas eran fuertes y mis ganancias estables como para que una perdida como esa no me afectase. En cambio, ustedes el clan Sakasagami caminaba hace mucho a su extinción. Es la razón por la que vi una oportunidad de usurparte para mí. – respondió Nhabu con seriedad mientras tendía los mapas en su mesa observándolos y cuadrando un sitio en ellos como si buscara algo en aquellas frías aguas desoladas.


Eres más de lo que prometes Aysa, y mucho más valiosa que toda tu familia y sus embarcaciones. Pero ello es algo que debes descubrir tu misma. Y la mejor forma de hacerlo es aquí. En este frio mar, en estas heladas tierras desoladas. Donde las sirenas cantan odas a sus dioses. – le dijo y clavo su cuchillo en una isla “Svalbard” ahí había un pequeño pueblo esquimal una comuna de cazadores de ballenas y el resto eran tierras heladas.


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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Sáb Dic 22, 2018 6:08 pm

La mujer se sorprendió al escuchar lo que decía su prometido acerca de la tierra donde la estaba llevando. Al parecer el haber tomado tanta agua de mar le había achicado el cerebro. Todos sabían que las tierras mágicas estaban en Asia y que nada había en el hielo más que frío y muerte. La verdad es que dijese lo que dijese, a ella todo eso no le parecía más cosa que excusas, y muy malas, además. Conocía soldados capaces de pensar mejores salvadas que la que do su futuro esposo.

- entonces es verdad que planeas dejarme tirada en este lugar? Una cosa es casarme contigo, eso lo puedo hacer y soportar, pero quedarme en una tierra extraña e inhóspita sola no va a suceder.

Ella a cruzó de brazos y escuchó la nueva respuesta del jefe del clan de contrabandistas y se sorprendió, pues no esperaba una respuesta de esa índole. Él sabía todo y aun así aceptó casarse con ella. Era algo raro, inusual, no se lo podía creer, no era mentira eso que decían de él, cuando afirmaban que su proceder a veces era el de un loco.

-estás diciéndome que sabiendo todo eso aun así has querido casarte conmigo? ¿Qué es exactamente lo que buscas de mí si no es el dinero o la posición? Cosas que ya sabemos no tengo.

Lo vio dirigirse a los mapas del escritorio y se sobresaltó cuando el clavó su cuchillo en la isla. Ya parecía una obsesión y algo le decía que la iba a dejar ahí luego de desembarcar- ya te lo dije, si pretendes que me quede en esta tierra cubierta de hielo para que logre no sé qué cosa, vas muy mal encaminado, porque no hay forma de que eso pase, menos si me dejas tirada como cualquier trapo sin ninguna respuesta más.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Dom Dic 23, 2018 8:49 pm

Como dije no lo entenderás hasta que lo veas con tus ojos – dijo el hombre ante las incrédulas palabras de su consorte, pues este entendía claramente las situaciones que podían pasar por su cabeza en estos momentos, no le sorprendía para nada sus acusaciones, pero estaba decidido a seguir la imagen de sus sueños que los acosaba cada que sus ojos descansaban y no se detendría hasta ver si eran ciertas.

Dejando la habitación salió para ver la vista marina de las aguas árticas el frio que se sentía era incluso mayor al de su estadía en Rusia, pero las ropas que llevaban los mantendrían calientes durante los días que planeaban estar ahí. Ya había hecho reservaciones suficientes para sus hombres en una cantina cercana que les ofrecería comida y hospedaje con un cálido ambiente. Casi se podía ya ver la isla de Svalbard y se veía majestuosa en estas aguas llena de témpanos de hielo.


¡Ahí está Svalbard! – dijo con un tono de alegría y sorpresa admirado de su llegada y emocionado por descubrir las epifanías que rodeaban su cabeza, fracciones de sueños que lo conducían a un lugar de ese valle helado a un tesoro que le aclararía sus dudas y los misterios que susurran en cada letargo. – ya lo veras Aysa, es un lugar más hermoso de lo que te puedes imaginar, estas tierras heladas te encantaran si les das una oportunidad de mostrarte sus secretos más preciados.


El barco había llegado a las costas de la gran isla helada, los hombres de Nhabu empezaban a dar las órdenes para preparar el desembarco. El gran buque de guerra pirata se acerca al puerto y Nhabu tomaba el timón para anclar su navío.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Lun Dic 24, 2018 11:19 am

Nuevamente escuchó la excusa repetida de que si no lo veía con sus ojos no lo iba a entender, eso sonaba a lo que decían los estafadores en las ferias cuando hacían sus excentricidades. La verdad que podía decirle todo lo que quisiera, incluso podría venir un gurú a confirmarle aquella aseveración que ella de todos modos iba a pensar lo mismo. Que todos eran una sarta de embusteros y mentirosos, si ese era el caso, si Nhabu no iba a ser sincero con ella, pues solo esperaría que se cumpliese lo que había predicho, apenas él se marchase dejándola en ese lugar, ella tomaría rumbo a su tierra, sin importarle el tiempo que se tomase.

-Como digas Nhabu, hasta que lo vea. -Entornó los ojos molesta y salió detrás de él luego de que los marineros hicieran bulla pues al parecer estaban cerca de tocar tierra, no había nada que le causara más emoción que el poder bajarse de ese armatoste y buscar un sitio lejos de todos eso maniáticos para despejarse, aunque fuera por poco tiempo. Por un momento pensó en que al volver con su familia pudiera argumentar que el matrimonio con aquel tipo fuese declarado inválido porque no estaba del todo en sus cabales, incluso pensó en que podría convencer a algunos de sus sirvientes para que declarase en su contra, el problema es que luego del episodio del baño en el mar, estos tendrían demasiado miedo de desafiarlo. No podía llevar a cabo ese plan. No de esa forma.

- ¡Uy sí que emoción! Si no quepo en mí de la alegría. -Dijo bastante mustia al ver el sitio donde estaba segura iba a ser abandonada en poco tiempo. Se dio cuenta de lo difícil que iba a ser para ella regresar con los suyos, y en lo caro que además le iba salir. Bueno si ese era el caso el viaje iba a tener que pagarlo Nhabu, aunque no lo quisiera y no o supiera. El dinero para costear su liberación iba a salir de sus arcas, aunque le costase la vida, caso en el que no tendría que preocuparse por nada más.

- ¡Claro si yo siempre soñé con ser abandonada en un sitio como este! Es más, acabo de ver un montículo de nieve bajo el que quiero ser enterrada ya mismo. ¿Le dices a tus hombres que me ayuden? -le contestó a Nhabu con sarcasmo y bajó con los otros hombres para dirigirse a una taberna a tratar de pedir algo de alcohol para calentarse, pero salió de inmediato, pues era difícil comunicarse con esa gente. No hablaban su idioma. Nhabu se lo había pensado bien. Ella estaría encerrada para siempre en ese lugar, si no era capaz de hacerse entender por nadie.


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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Miér Dic 26, 2018 9:23 pm

Durante el desembarco sus marinos se tomaron la costa de la zona portuaria era un pequeño muelle unas cuantas cantinas y un desfile de ronins japoneses que servían ahora a la causa de Yagami mientras este les pagara – asegúrense de transportar todo el equipaje al lugar que reserve y necesito vigilantes aquí 24 horas cuidando del acorazado – dijo el hombre mientras vigilaba todo desde lo alto de su barco naval.

Pronto también sus pies tocaron el muelle y observo a la gente se empezó a comunicar con ellos gracias a su fluida instrucción de lenguas cuando niño y múltiples viajes de comercio que le permitieron practicarlas, luego le señalo a Aysa una posada de dos pisos algo elegante y dijo – ves ese lugar le pertenece al clan Yagami, y será el lugar donde nos hospedaremos, pero descuida tu boda no se llevará en estas frías tierras he mandado a tu familia a Italia a empezar los preparativos de todo allá, he oído que tienen allegados por esas localidades y mi familia también se reunirá en ese lugar. Después de todo después de esta guerra hay que dejar en claro que los clanes Yagami y Sakasagami no han sido debilitados, solo nos volvimos más fuertes. – en Nhabu se veía de nuevo esa ambiciosa mirada que pedía la gloria sobre todas las mafias y el clan Yagami se hizo conocer como un clan yakuza muy peligroso incluso entre las mafias rusas.

Nhabu escolto a su mujer hasta la posada era elegante dos pisos encima sobre la planta baja y llena de pequeños pero sofisticados detalles, aunque no demasiado lujosa, aquel sitio servía como puesto de reuniones de su familia, así como refugio y almacén de contrabandos era muy útil en su posición para el transporte de cargas entre las aguas rusas e inglesas y por ello la familia Yagami había decidido controlar aquellas tierras heladas. Por su parte Nhabu dejo que Aysa subiera y se acomodara mientras el paso a saludarse con el director del lugar y tomarse unos tragos juntos mientras conversaba su llegada a aquel sitio.


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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Jue Dic 27, 2018 5:51 am

Luego de poner sus pies en la tierra helada y regresar al lado de su prometido, al ver su plan fallido por la barrera de la comunicación, Aysa sintió algo que la hizo detenerse por un momento luego de escuchar a Nhabu decir sus instrucciones a sus hombres. Un dolor fuerte en su vientre, unas ganas de vomitar la golpearon sin aviso y se vio obligada a agarrarse del hombro del pelinegro mientras caminaban. Ella iba más despacio y se le hacía difícil seguirle el paso.

-¿Veinticuatro horas? ¿Para qué? Si en cuanto veas a un ladrón le regalarás el doble de lo que te venía a robar. -Le dijo la mujer y tapó su boca cuando hizo una arcada. -Creo que me ha hecho daño el viaje. Tal vez algo que comí. -Miró a su prometido con desconfianza. -¿Has comido lo mismo que yo? No me consta... -Le dijo insinuando que tal vez la había envenenado, pero pronto las náuseas desaparecieron y un susurro le hizo abrir los ojos asustada. No lo entendió y no vio a nadie, pensó que estaba alucinando, tal vez él pensaba drogarla como una medida para controlarla por si ella no quería someterse a su voluntad. 

-Pues no mentían los espías cuando decían que conocías algún que otro idioma. No entiendo por qué esa inteligencia no se vio presente antes en la isla con la ladrona de barcos a la que le regalaste como diez y repletos de tesoros. - Aysa sabía que esto era una exageración, pero así ella lo había interpretado en su cabeza y si ella decía que era así, pues no había manera de que lo cambiase, además le servía para alegar, discutir y pelear, por lo que pasó por alto el hecho de que fuera raro que le generase tanta molestia y más bien se dedicó a pensar en los beneficios.

-¿Pero qué tienes en la cabeza? ¿Si me ibas a enviar a Italia con los míos por qué me has traído a este lugar olvidado por los dioses? No quiero ni saber... -Le dijo mientras se soltaba de su hombro y caminaba hacia la posada con él. Entraron al lugar y pasaron por la recepción, todos eran muy serviciales y conocían al hombre muy bien. Se notaba que él había estado trabajando duro mientras ella solo hundía sus barcos, ya le parecía raro que por una larga temporada no se tomó siquiera el tiempo de vengarse por ello.

-Es un lindo lugar. -Dijo mientras miraba el baño, era muy distinto al suyo, era claro que estaba lejos de su casa, pero llevaba mucho tiempo queriendo tomar un baño decente, los empapados de agua que pegaba en el barco no eran comparables aun placentero baño.

-Ya he decidido lo que deseo hacer. Si tienes algún plan o lo que desees, me lo dejas escrito por ahí. -Dicho esto, Aysa tomó una muda de ropa y se metió al baño donde puso cerrojo, preparó un baño girando el grifo del que ella suponía iba a caer agua, sino para qué estaría ahí, y se metió en la bañera luego de poner una cantidad de sales que no midió y se arrepintió por ello cuando estuvo cubierta de agua hasta el cuello. Iba a necesitar muchísima agua para poder limpiar todo el jabón de su cuerpo, pero se sentía bien estar cómoda en esa rara bañera.
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Jue Dic 27, 2018 1:08 pm

Mientras Aysa obviamente buscaba evitarme un buen rato de lo que restaba del día yo me dirigí a la barra donde me encontré con Daru un buen amigo de mi padre y el regente de esta gran posada donde nos dirigimos a su oficina detrás de la barra donde él se tomó la molestia de servirme un buen coñac, un Hennessy Napoleón para ser más exacto una buena cosecha de hecho y hecho a la perfección desde el oeste de Francia para mi paladar. – así que dime Nhabu los rumores son ciertos – dijo jactado mi camarada mientras celebre servía los vasos – dicen de ti que ahora sois un inmortal, que fuiste enviado al mismo cofre de David jones por los marineros que se amotinaron contra ti y que el holandés errante te trajo de nuevo a las costas – me dijo y se tomó su primer trago.

Nhabu el inmortal, me podría gustar ese apodo mucho más que “el sanguinario” tal cual me lo pusieron en la guerra que acabamos de pasar – le dije riéndome suavemente y tome un poco de mi vaso – dime encontraste quien me lleve a aquel lugar – respondí seriamente luego de beber mi vaso.


Daru respondió para mí – claro señor encontré entre nuestros lugareños alguien que por una pequeña suma quedo agradecido en llevarle a usted y su mujer a aquel lugar como me mando en el mensaje de telégrafo  es un pequeño templo escondido cerca de los valles helados, me sorprende aun que usted supieses de algo que solo muy pocos aquí lo saben. –

Daru… Daru, amigo mío y de mi familia, no hay nada oculto para el clan Yagami, nosotros lo sabemos todo y lo gobernaremos todo sobre el mar y sus islas. – dije haciendo una leve pausa para beber el resto de mi trago – bien, que me levanten temprano, no quiero regresar tarde de mi visita a aquella mazmorra, templo o lo que sea, tengo asuntos que atender en Europa… Francia para ser más específico.

Pasada mi charla amena y los tragos me regocije en mi habitación frente a la de mi esposa donde preferí descansar lo del resto del día, mande a ordenar se le avisara a mi esposa que mañana temprano saldríamos le guste o no, y que podría hoy servirse a gusto lo que desee del menú.


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Última edición por Nhabu el Vie Dic 28, 2018 5:05 pm, editado 1 vez
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Vie Dic 28, 2018 4:29 am

Luego de aquel relajante baño la mujer salió con su nueva muda de ropa. Un elegante kimono para invierno muy adornado y unos calcetines de algodón perfectamente blancos. Se adornó el pelo y se lo recogió y se llevó una gran decepción al ver que su idiota prometido no estaba ahí para verla, sino que además le mandó a decir con alguien que sí hablaba su idioma, que él se encargaría de algunas cosas y que no la vería hasta el día de mañana donde iban a salir le gustase o no. La sirvienta que la vio halagó su traje y la pelinegra solo le devolvió una sonrisa mientras cerraba la puerta como si fuera una tímida mujer tradicional, luego en el cuarto se cruzó de brazos y una mirada traviesa se posó en su rostro.
-¡Oye espera! -Le gritó a la sirvienta que aún no se había ido. - Quiero pedir servicio a la habitación. Tráeme lo más caro y lo más fino que tengas para comer, también quiero no sé cualquier cosa muy cara que sirva para adornar este lugar mientras me encuentre aquí, y luego de comer llévame a la joyería más cercana, eso sí, todo ponlo a cargo de Nhabu Yagami, el hombre que te ha enviado con el mensaje para mi.
Una vez dio estas órdenes, la joven se volvió a encerrar y disfrutó de la comida en cuánto llegó, adecuó  la habitación a su gusto solo por capricho y luego salió con aquella mujer y otras más que vivían ahí y la acompañaron a la única joyería que había en ese lugar y que precisamente no tenía las cosas más caras, o que más le llamasen la atención, aunque sí vio un collar con una piedra agua marina que compró por un precio medianamente algo que no regateó. Al siguiente día estuvo lista con su ropa de siempre, una que le permitía moverse en sitios difíciles, caminar grandes distancias y pelear si era posible y que usaba siempre en invierno en Japón.
-¿A qué hora dijo Nhabu que vendría? -Preguntó a otro de los hombres que habían llegado en barco. A pesar de haberse desquitado del disgusto por la falta de atención de aquel hombre quien antes le había hecho creer otras cosas, ella no se sentía contenta. Quería tener el poder de convertirlo en un insecto y aplastarlo, pero lo peor no era esa sensación, sino que más bien...No entendía por qué de pronto presentaba tanto interés por él.



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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Vie Dic 28, 2018 11:01 pm

Al amanecer del siguiente día, yo estaba listo para su excursión se habría preparado unos trineos con sus perros respectivos y ligeras provisiones. Pronto mando a llamar a su prometida que bajo con nuevas ropas dispuestas para la ocasión y conforme a ello, se le otorgo un trineo para ella el cual debería llevar y le dijo entonces – tranquila, es tan fácil como llevar el timón de un barco así que no será complicado. – entonces soltó una pequeña risa pues recordaba que jamás había visto a Aysa manejar un navío por pequeño que fuese, siempre fue una estratega tenaz para los planes de su familia y una líder a la hora de organizar una emboscada o un ataque, pero nunca la había conocido como marinera, es más este viaje fue el primero en el que vio a aquella dama sobre la cubierta de un barco.


Pronto el guía lidero la ruta y Nhabu ayudo guiando a su mujer a través del valle helado hasta un vacío paramo de frio hielo donde se podía observar el frio mar ahí en ese paramo helado se podía presenciar aquellas luces celestiales, la hermosa aurora boreal estaba brillando sobre ellos y yo sonreía como un niño en la navidad. – es aquí Aysa, el lugar que deseaba observaras junto a mí – le dije a aquella hermosa mujer prometida a mí.

Suena La Sgte Cancion

Mi cosmos se elevó brillando tal cual como el día que me hundí en las profundidades del mar y brillando del mismo color de las luces boreales, resonando con ellas y las mareas del mar. – ahora admira atenta el poder que se me ha concedido después de presenciar la muerte a los ojos, mi querida Aysa – le dije extendiendo mi derecha hacia el mar helado y las aguas se congelaban dibujando un sendero de hielo que llevaba a un iceberg agrietado a algunos metros de nuestra isla.

Es allí, es aquel el lugar profetizado en mis sueños. Las aguas árticas se calmaban mientras yo avanzaba por aquel sendero hasta la cueva dentro del solitario iceberg caminando por el camino sobre el hielo el cual se sostenía por mi cosmos el cual en estas tierras resonaba conectado a ellas. Si sabía que algo en mi era distinto desde aquella vez, y llegaría el día en que se lo demostraría al mundo. Avance caminando por el gran camino hasta llegar a las entradas de la caverna dentro del iceberg y ahí un pequeño templo escondido me espero una capilla muy pequeña donde una sortija habitaba sobre un altar a una hermosa sirena y tomándolo se lo mostré a mi bella acompañante y lo extendí para ponerlo en su mano diciendo – Aysa con este anillo te desposo y te vuelvo mía por el resto de la eternidad.

Diseño Del Anillo De Oricalco:


Narro/Pienso Hablo OST




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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Sáb Dic 29, 2018 4:46 pm

Aysa avanzó silenciosa durante la excursión mirando con atención todo lo que había a su alrededor. No tomó importancia a la insinuación que le hizo acerca de navegar, pues ella sabía que podia hacerlo y le daba lo mismo si a Yagami le constaba o no. Era algo tan irrelevante, ya que eso no la iba a salvar de tener que casarse, no le iba a dar la posibilidad de recuperar su fortuna, ni de sacar a su familia de la desgracia en la que habían caído.

Otra vez el dolor en su vientre apareció y la náusea la obligaron a hacer varias arcadas que disimuló muy bien, los susurros otra vez empezaron a escucharse, pero solo para ella, lo pudo comprobar porque nadie se inmutó cuando supuesstamente empezaron a sonar las voces; nuevamente eran inentendibles y hasta cierto punto aterradores, más de una vez ella tuvo que detenerse, y casi se quedó atrás mientras miraba hacia todos lados en la nieve, preguntándose si estaba siendo presa de una maldición o alguna broma de su marido. Mientras avanzaba buscando en la nieve la presencia de algún intruso, y desconfiando de contárselo a alguien más, la mujer llegó al lugar donde la aurora boreal daba colores.

-¿Qué se supone que son esas luces? ¿De dónde salen?. -Le preguntó apenas mirando lo que le mostraba Yagami, sin el tiempo para impresionarse, porque senía que su mundo iba a desmoronarse, no dejaba de escuchar esos susurros, ahora eran risas que no se contuviero hasta que el pelinegro levantó su mano e hizo un camino de hielo mientras una energía extraña salía del cuerpo de aquel hombre causando el terror de la pelinega, quien se imaginó que estaba ante la presencia de un Yasha que iba a comer sus vísceras. Estaba más que claro que ella iba a ser su sacrificio y que lo de la esposa era solo una patraña para atraparla y todos habían caído en ella.

Ost del momento


Lo vio seguir por el sendero que habia aparecido encima de las aguas heladas hacia otro trozo de hielo, al final ella terminó siguiéndolo junto con los otros, con demasiado miedo esta vez para enfrentar a su prometido y lo vio llegar hasta una especie de altar donde estaba la figura de una mujer con cola de pez que sostenía algo en su mano. Un anillo que él tomó y se lo puso en la mano cuando bajó. Aysa cerró  los ojos con fuerza y se llevó la mano derecha a la sien, las voces no eran claras, pero habían empezado a resonar con fuerza.

-¿Por el resto de la eternidad? Eso se supone no es posible para... La gente normal. -Aysa se llevó las manos a la boca y retrocedió bastante asustada, pero el hielo detrás sonó como si se rompiera, ahí entendió si se movía más, iba a caer a las frías aguas y moriría. Claro que si él era lo que ella sospechaba, era preferible morir por hipotermia, que devorada por algún monstruo horrible en el que él pudiese transformarse en cualquier momento, tal vez lo haría en la noche, muchas criaturas horribles aparecenen la oscuridad. 

-Es muy lindo. -Le dijo temblando, no por el frío sino por el miedo, ese hombre no parecía ser el mismo al que ella había mandado a matar, estaba segura que murió en el mar y que al ser un recipiente vacío fue llenado por algún espíritu maligno de pez vengativo que odiaba a los marineros, o a la humanidad por la caza feroz y cruel de los suyos.

-¿Qué se supone que eres? -La joven lo miró apretando sus manos y el anillo en un de ellas, en su mente creó más de tres planes de escape, pero todos terminaban en tragedia, por lo que trató de decantarse por los más simple. Pensó en salir corriendo, lo pensó muchas veces, pero no lo logró, sus piernas no respondían, sus manos no le obedecían y las voces en vez de callarse se exaltaron más, ahora parecían molestas, perturbadas, parecían decirle algo en tono imperativo, pero no podía entenderlas. -¿Fuiste maldecido por el espíritu del algún pez? -Preguntó con temor intentando averiguar más sobre Nhabu, o lo que pretendía ser él.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Sáb Dic 29, 2018 8:54 pm

Mientras mi bella prometida hablaba y hablaba cosas sin sentido alguno, yo cerraba los ojos buscando algo más dentro de aquellas epifanías las cuales se habían ido de mí, mis ojos al fin veían oscuridad al cerrarse y mi cosmos se podía sentir latiendo en mi interior, supuse que claramente este era mi destino y que algo más grande me esperaría un día si cultivaba este nuevo don, así como si Aysa lo entrenaba.

No, no lo soy – le dije a Aysa quien de repente pensó en mi como en un mounstros de fantasía – esto Aysa es el cosmos, energía que arde en nuestras almas y recorre nuestros cuerpos, un poder que descubrí podía liberar en mí. Y así como puede congelar las aguas o romper icebergs puede llegar a hacer muchas cosas más cuando lo eleves a su máximo poder.

Luego observé el anillo de oricalco sonreí diciéndole una mentira para no nombrar nada acerca de las epifanías que rodeaban mi cabeza hasta ese entonces – ese anillo es una joya oculta de la familia Yagami y está hecha de oricalco un metal muy raro y resistente, desde que supe serias mi esposa decidí que este anillo deberías llevarlo tu como la prometida del hombre más poderoso de los 7 mares.


Posterior a ello la guie para que regresáramos a nuestros trineos y volviésemos a la posada después de todo los planes de boda se llevarían a cabo en pocos días y por ello Francia un país donde mi clan tenía muchos fieles desde hace años como descendencias por parte materna seria el lugar perfecto para aquella magnifica boda, enviaría a Aysa pronto en un barco que llegaría a recogerla tripulado por miembros del clan Sakasagami y luego de ello me reuniría después con ella pues debía atender algunos asuntos de mis negocios en los mares.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Dom Dic 30, 2018 6:01 pm

Aysa escuchó la explicación de su prometido y el miedo fue desapareciendo así como las voces en su cabeza, ya no escuchaba ninguna y su cuerpo había dejado de temblar, pues su mente había trabajado rápido y había encontrado tranquilidad en las historias y leyendas de su tierra. Tal vez Nhabu no lo sabía, pero él era quizá una de esas deidades de la nieve, como la de la leyenda de aquella mujer que congelaba a quién se le acercara, esperaba que Nhabu no tuviera ese problema, pues había mostrado cotrolar bien su poder al haber formado el camino por el que llegó a esa cueva tétrica para entregarle un objeto que en su tacañería no había decidido pagar.

-¿Cosmos? ¿De qué hablas? ¿Qué bebiste? Yagami todos sabemos que tienes lo mismo que la mujer esa de las nieves de nuestras tierras. La que congelaba todo a su paso y se vengaba vaya a saber uno de qué. -Le dijo la pelinegra con el mismo tono altivo de siempre, una vez que había encontrado ya una explicación para todo lo que no comprendía. Si había algo que asustase a la joven era precisamente eso. Desconocer las cosas, no entender el significado de lo que hay detrás de algo. 

-¿Y pretendes que yo haga lo  mismo? Estas cosas no las van repartiendo en el mercado ¿sabes? - La mujer lo miró de pies a cabeza. Era obvio que él no sabía que eso era una anomalía, pero ella dulcemente se lo iba a explicar.- Con estas cosas o naces o no. No te haces algo así a menos que te maldiga alguna deidad de las nieves, capaz lo hizo una en venganza, son muy hermosas pero rencorosas. ¡A saber con quién te has ido a meter!

La mujer escuchó lo que le dijo su futuro esposo acerca del anillo, le gustó mucho que le dijese que era una joya familiar pero no se lo iba a dejar saber así que lo miró fijamente y volvió a mirar el anillo que había aprisionado en sus manos y luego entornó los ojos. -¿Entonces me has traído a este lugar para darme un vejestorio porque eres tan tacaño que no puedes pagar un anillo traidiconal de mis tierras? ¡Ah pero a esa ladrona la llenaste de joyas!- Le reclamó mientras se ponía el anillo y caminaba con él para salir de la cueva.

-¡Y además un metal vulgar! ¡Vaya regalo del hombre más poderoso de los siete mares! Y yo en cambio te tuve que dar como regalo algo muy costoso que ni siquiera has querido ver. -Le dijo cruzando los brazos  mientras caminaba para buscar el trineo y subirse bufando molesta. -Además no sé para que has hecho traer aquí estos armatostes, ya que igual tuviemos que caminar bastante porque el camino no permitía llevar estas cosas. -Aysa se sentó en un trineo y esperó  la llevasen a la posada. Una vez ahí pidió de nuevo servicio a la habitación, puesto que no había podido desayunar por tener que hacer esa "maravillosa excursión" para ir a buscar un anillo viejo que aunque no quisiera admitir le gustaba bastante.

-Ni siquiera está bien explicado esto de que se parte de su familia. Seguramente lo ha robado, pero ya no importa, ninguno ha hecho negocios limpios. -La mujer comió el desayuno en la mesa que estaba cerca del balcón y pensó en lo que le contaría a sus padres cuando los viera en pocos días. La verdad estaba sorprendida de que le afligiese un poco el separarse de ese hombre, cuando ella misma había querido hacerlo desde que habían llegado a la isla. 

-Me pregunto si se despedirá de mi. -Miró hacia el clóset donde tenía aquel hermoso y elegante kimono y los accesorios que había usado para ese complicado peinado que no iba a repetir más.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Lun Dic 31, 2018 6:07 pm

Después de escuchar las respuestas de mi prometida ante cada una de las nuevas interrogantes, así como las quejas aun existentes por haber intercambiado servicios con la rebelde mercenaria Orianna, pronto proseguimos a regresar desde aquella costa helada hasta el pueblo pesquero y la elegante posada perteneciente a mi familia, una vez allí, la joven belleza Sakasagami pidió un menú extenso como para tres marineros corsarios y yo regrese a mis aposentos a descansar mi cabeza unos minutos. No pude dejar de pensar en lo hermosa que lucía aquella mujer con ese anillo de perla y oricalco. Era tan hermosa y aun así tan rebelde como el mismo mar que supe que debería de hacer un último esfuerzo en este lugar para conquistarle antes de la boda. Así que mande a evitar todo tránsito de alimentos a la habitación de mi futura esposa y mande a anunciarle que pronto cenaríamos en el comedor. Envié a preparar un ambiente cerrado con buena música para ambientar el lugar y las mejores carnes, así como el mejor vino de la reserva.

Me dispuse a vestir el traje marino más elegante de mi flota que fue hecho en Francia durante mis días de educación en aquellas tierras pertenecientes a mi madre, hecho de finas telas y de gran elegancia un traje negro con decoraciones finas doradas y rojas. Posterior a ello descendía antes que la mujer que me acompañaría a cenar esa noche y observe el piano siendo este una tentativa que me llevo a buscar explorar sus teclas una a una y luego entonar algunas melodías.

Cancion En Spoiler:

Dedicado a la melodía que mis dedos entonaban me deje aprisionar de está olvidándome de todo a mi alrededor mientras suavemente cantaba aquella melodía. Un camarero se acercó a mi indicándome que mi invitación fue entregada y solo asentí con un gesto de mi rostro mientras continuaba disfrutando de aquella sonata entonada por mis dedos.

Vestimenta De Yagami Nhabu:

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Miér Ene 02, 2019 11:59 am

Durante la tarde Aysa recibió algunos de los alimentos que había pedido, pero después del segundo plato no había llegado más comida. Ella no reparó mucho en ese hecho, ya que no sabía que su prometido había logrado interrumpir el tránsito de comida hacia su cuarto, de todos modos hasta la hora, había logrado hacerse con muchos alimentos antes, así que no se preocupó demasiado hasta entrada la tarde donde volvió a tener hambre y reclamó a los trabajadores el no haber cumplido su orden. Una sirvienta, la única que hablaba japonés en todo ese lugar, le dijo que Nhabu había decidido que no se le enviase más alimentos y cuando la pelinegra estuvo a punto de sufrir un colapso nervioso, recibió una nota escrita en japonés en la que ponía que Yagami la esperaba en el comedor para cenar "Si comes ahora no podrás cenar conmigo" decía la parte final de la nota.

-¿Me estás diciendo que tengo que morirme de hambre hasta que sea la hora de cenar? -Le preguntó al camarero al borde de un ataque, pero éste no le entendía para nada, solo le hizo una reverencia y se fue con cara de que se alegraba de no entender su idioma para no tener que aguantar su sermón.

-Estoy rodeada de inútiles, salvo excepciones obvio.-Le aclaró a su compatriota. -Pero empezando por Yagami. ¿Este quién se cree que es para dejarme sin comida? ¡Es eso! ¡Me quiere matar de hambre! -Ella se quedó en silencio un rato, había tenido una idea mejor que despotricar contra su futuro esposo y miró a la sirvienta. -Tú... ¿Puedes ayudarme con algo?

Ante la insistencia de Aysa, la sirvienta la acompañó al cuarto donde la ayudó a ponerse el kimono precioso que guardaba. Era en verdad algo muy lindo, muy elaborado y aunque era de invierno no dejaba de ser elegante y abrigador. Sus colores rosados y las flores hacían un constraste perfecto con su blanca piel. La sirvienta no dejó de halagar a su señora durante todo el proceso para ponérselo. Terminada la labor, le peinó el cabello y le hizo aquel peinado difícil que a ella le había tomado horas y que era más fácil si alguien ayudaba en la realización.

Una vez lista la mujer bajó al comedor luciendo esa ropa y un poco nerviosa, no sabía bien por qué le parecía tan importante para ella que su prometido la viese así, pero se preocupó de lucir lo más bella posible. Abrió la puerta mientras escuchaba la música de piano y al ver que se trataba de él se sorprendió. Casi hasta se olvidó de reclamarle el que la haya privado de comida.

-Si querías que bajase a comer contigo me lo hubieras dicho, no tenías que matarme de hambre, le dijo acercándose a Nhabu. -Lo miró un momento y luego se fue a sentar a la mesa. Lo encontraba irresistible, guapo, le gustaba. La sirvienta con la que discutió antes de ir a encontrarse con su futuro esposo tenía la razón. Ella cambió mucho su opinión acerca de él, y ahora que sabía que tenía el poder de alguna deidad o espíritu guardián entendió que no habría podido ganarle.

Kimono:


Peinado:

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Miér Ene 02, 2019 12:42 pm

Pase varios minutos deleitándome en el piano con mis melodías mientras el reloj pasaba las manecillas, de pronto la voz de aquella mujer cerca mío me saco del trance para ponerme en otro totalmente distinto y mucho más deleitante; vistiendo un hermoso kimono de invierno y un bello peinado se presentó frente a mí y me levante de aquel vejestorio de teclas solo para atender con mis ojos cada detalle de la figura de aquella mujer frente a mí – no sé si es por mi o porque te obligo a cenar pero estoy seguro que lo repetiré de ser así la forma en que mis ojos puedan frecuentar el verte tan maravillosa – le dije embelesado al verla y no querer dejar de mirar su rostro y su figura hermosamente moldeada por aquellas magnificas telas.

Pues pensé que la música podría armonizar el preludio antes de la cena, pero creo que estaba equivocado estas teclas jamás podrían acompañar el compás de tu belleza… Aysa – le respondí tomándole la mano y besando su dorso en un saludo cordial, mientras los demás músicos entonaban una melodía suave para nosotros y tomándole con mi otra mano de su cadera la pegue a mí y respire el perfume en su cuello deleitándome un poco antes de susurrar a su oído suavemente – si no fuera porque debo respetar el voto del matrimonio, tu serias mi cena -

Posterior a ello me separé de ella sonriéndole y le dije – acompáñame nuestra mesa es la que está frente al ventanal, así podrás admirar las luces del cielo ártico danzar solo para nosotros dos en esta noche. – la guie desde donde estaba los músicos hasta la zona privada del ventanal donde nuestra mesa esperaba junto a los camareros quienes pronto empezarían a servir para nosotros todo el mejor menú de la casa – bien, debo admitir que me alegra mucho tenerte en este lugar cenando conmigo – le respondí guiándola a la mesa donde separé su silla para que ella se sentase primero.
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Miér Ene 02, 2019 1:24 pm

Aysa escuchó lo que le dijo su prometido acerca de su imagen actual, entendió que le gustó verla así pero se sintió molesta por haber sido obligada así. El le había puesto una trampa con la comida era algo muy bajo, al parecer él se había tomado el tiempo de conocerla, pero solo para usar sus gustos en su contra. Algo que le parecía muy bajo y muy deleznable; sin embargo a pesar de todo eso, ella no le reclamó todo  lo que debía, eso era raro, su futuro esposo la superaba, no podía actuar como lo hacía normalmente, él era perjudicial para ella, por un lado era mejor que ella se fuera lejos de él un tiempo si no quería quedarse tan desestructurada que no fuera capaz de volver a ser como antes.

-¿Entonces me pusiste una trampa con  la comida? Debería darte vergüenza ese trato hacia una dama delicada y enamorada como yo. -Le dijo en tono suave y delicado, pero a esas alturas Nhabu sabía que ella estaba fingiendo, burlándose de él. -Es una pena porque estaba así de bella la otra vez que te fuiste a andar por ahí con otras mujeres mientras yo me encontraba dando un baño.

-¿Mi belleza? -La mujer se revolvió un poco incómoda ante los halagos de su hombre. -Bueno la verdad es que tu tampoco estás mal, si no abres la boca para decir tonterías quedas como guapo, muy guapo la verdad. -Le dijo la joven mientras sentía como el pelinegro le besaba el dorso de la mano y un temblor estremeció su cuerpo, hizo el mayor esfuerzo para tratar de ocultarlo pero no lo logró del todo.

-¿Tu cena? ¡Pero qué cosas dices! -Ella se soltó de la mano de su hombre, aunque quería mostrarse dura, ella se mostraba como una conejita blanca atrapada en la nieve, frente a un lobo feroz que esperaba el momento exacto para emboscarla como su presa. Se sentó luego de que él le acomodara la silla y tomó una copa que tenía en frente con champagne burbujeante.

-Bueno a mi también  me gusta mucho estar conmigo en este lugar, mañana me iré lejos de ti y bueno aunque me he pasado peleando contigo la verdad es que no puedo negar que me va a hacer falta tener de quien burlarme, pero creo que no será muy larga esta separación ¿verdad? -ella apoyó sus codos en la mesa apoyó la barbilla en sus manos para mirarlo sonriendo. -¿Cuándo te veré nuevamente? -Ella se acercó un poco hacia él como invitándolo a besarla, el carmín de sus labios se veía brillante, apetitoso, seductor.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Vie Ene 04, 2019 2:09 pm

La cena no era del todo amena pues, aunque se podía notar cierto agrado de parte de mi futura consorte aun también era claro que su rivalidad hacia mi seguía presente como cierto pequeño desprecio por las situaciones en las que se veía obligada a estar, al tener que comprometerse con la familia rival a la suya era lo más normal que ella no desease ceder a mi tan fácilmente. Pero no me rendiría hasta conquistar aquella mujer tan rebelde como las olas salvajes de las tormentas oceánicas, tan cautivadora como las noches boreales de estas tierras árticas y tan apasionante como solo ella podría ser sobre todas las mujeres en el mundo.

Posterior a ello proseguimos a consumir cada una de las especialidades preparadas para nosotros desde tradicionales comidas europeas hasta comidas más de nuestras tierras acompañadas con el mejor vino añejado por más de 40 años en barriles privados y entre otros postres. no hubo nada que no deleite el paladar entre cada platica acerca de ella o de mi vida que no compartiésemos durante la velada, así como muchos de nuestros encuentros en cada emboscada a mis barcos que ella dio en su respectivo tiempo. Le parecía bastante humorístico para ella recordarme cada derrota en mar que ella manipulo exitosamente.

Pronto la vi apoyarse en la mesa con sus labios carmesí ante mí y preguntando suavemente con algo de tristeza por nuestra separación “¿Cuándo te veré nuevamente?”  prendiendo cierta llama de emoción en mi rostro y me levante de la mesa cabizbajo con una sonrisa y camine a su lado recostándome sobre su espalda la abracé con fuerza por detrás respirando sus cabellos puse mis labios en su oído y suavemente susurre – no dejare que te pierdas lejos de mi mucho tiempo, pues me perteneces y pronto me veras en aquella iglesia reclamándote como mía una vez más, esta vez frente a cada miembro de tu familia y la mía – posterior a ello bese suavemente su cuello y tome de su mentón girándolo un poco en dirección a mis labios para reclamarlos por primera vez como míos.

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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Aysa el Sáb Ene 05, 2019 11:01 am

La cena fue bastante amena para sorpresa de aquella mujer, quien, aunque había ido poniendo de su parte, no estaba del toco convencida de que ese iba a ser el hombre adecuado para ella ser su marido. Se había resignado eso sí a tener que deberse a él, ser obligada a permanecer a su lado, aunque la noticia de su partida no la aceptó del todo bien, estaba nuevamente confundida en relación a eso, y aunque su plan de escaparse había sido llevado a cabo sin que ella moviese un dedo, tenía una serie de sentimientos contradictorios hacia ese hombre. Estaba deslumbrada por su inteligencia, más que todo por la capacidad que tenía para deshacerse de ella en los momentos más importantes como el asunto del robo.

- ¿No estarás separado mucho tiempo de mí? -La pelinegra tembló cuando vio que su prometido se acercó rápidamente a ella para aspirar el aroma de sus cabellos y se estremeció cuando escuchó su voz acariciando su oreja.

-Será por la iglesia? No pensé que creyeras en ningún dios. -Le dijo la mujer con los ojos abiertos mientras ahogaba un suspiro a medida que sentía la cercanía de los labios de su prometido. Nhabu la besó con pasión cuando ella aún no había terminado de comer, aunque no podía negar que no esperaba ese beso y que con eso la descolocó totalmente, la joven trató de ignorar sus palpitaciones y su rubor para separarse de él con algo de severidad y mirar su plato.

-No he terminado de comer, me parece una falta de respeto que actué de esa forma, además parece que no hubiera otra mujer para ti, cuando llenaste de joyas y obsequios a otra mujer y a mí me atrapaste con una red. -Ella cortó un trozo de su filete y lo comió con los ojos cerrado. -Es una delicia. No entiendo cómo has pensado que podrías privarme de este manjar mucho tiempo sin que yo esté de mal humor.

Aysa probó el arroz y tomó algo de agua mientras miraba por la ventana, el paisaje era lindo, pero no lo suficiente como para poder tranquilizarla y aclararla en lo que sentía de verdad. Sus manos temblaban cuando Nhabu estaba muy cerca de ella, su cuerpo no le obedecía y su mente era mejor no hablar de ese caos.

-Seguramente me mandas a Francia para irte corriendo detrás de las faldas de esa tal Orianna, o quizá detrás de otra, no sé cuántas tienes, pero me imagino que no son pocas. -Le reclamó la mujer luego de acabar con su plato y empezar con el otro. -Tengo que reconocer que tiene un buen gusto para la comida.
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Re: Donde Las Sirenas Cantan Odas

Mensaje por Nhabu el Sáb Ene 05, 2019 1:03 pm

A pesar de mi beso ser bien recibido mi querida prometida sabía bien como cambiar de tema y romper en romance de cualquier situación volviendo a abogar por su defensa ante el asunto de algunos meses en las costas de Japón donde mis tratos con Orianna resultaron favorables para mis propósitos mientras mi viaje me llevaba a aguas lejanas. Posterior a ello la vi continuar su comida por lo que le di su espacio y me pare frente al ventanal donde observe por un momento el paisaje invernal solo para luego tomar rumbo al área de la banda y pedirles silencio mientras tomaba el piano buscando entonar para aquella hermosa mujer frente a aquella hermosa vista del ártico boreal una canción más.

Cancion Dedicada A Aysa

Mis manos y mi mente se dejaron llevar en la melodía donde mis ojos entrecerrados solo podían observar tenuemente las teclas de la melodía que yo solo podía tocar pensando en ella, cada tecla era un recuerdo de aquella apasionante mujer, salvaje como una tormenta oceánica, cautivante como las costas cubiertas por la noche y una tenue neblina y cuando la melodía llegaba a su intermedio mis ojos ya solo podían observarla a ella y se deleitaban de clavarse en su mirada y en la belleza que su rostro deslumbraba que la volvía tan apetecible a mi paladar.

Cuando la canción que entone llego a su fin me levante sin quitarle la mirada y tome la rosa de un florero limpiando su tallo con un pañuelo mío y envolviéndola en este la entregue en su mesa diciendo – no llene a ninguna mujer de lujos, si acaso entregue un navío y unos cuantos hombres es porque sin duda así me libraría de esa escoria de mis tierras sin perder un minuto de tiempo en ellos y aprovechar cada segundo en verte encerrada en mi camarote, de tenerte cerca de mí, de lograr mi cometido principal por el cual volví de la muerte…

La tome del mentón una vez más y le dije – vine aquí a hacerte mía y nos separemos o no, mi muerte no llegara hasta corromper tu corazón y volverte adicta a mi ser – Posterior a ello mis labios quedaron a milímetros de los suyos en mi rostro se observaba la sonrisa de satisfacción

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