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Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

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Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Maunon The 1st el Vie Dic 21, 2018 10:46 pm

Culpa, recuerdos, liberación

«Francesco»
«Maunon The 1st»
«Vitto Aunonte»

Se mantuvo en silencio todo el tramo observando por la ventana del carro. No sentía nada más que culpa. Pensó, sí, todo el tiempo, que quizás era demasiado el haber asesinado a su padre para tomar el control de la familia, pero su incompetencia lo iba a llevar al fracaso y temía por la vida de sus hermanos. Escuchó unos susurros y tardó un momento en comprender que era lo que sucedía, había estado pensando demasiado la situación.

Pronto un pequeño brillo nítido le hizo abrir los ojos y le despertó del trance. — ¿Señor Mateo? ¿se encuentra bien? — le sostuvo la mirada unos segundos a su sirviente. Él había jalado el gatillo. Francesco.

— Sí, solo estaba… distraído. — musitó mientras el otro le sostenía la puerta del auto y con la otra mano el paraguas.

— Su tío Vitto lo espera. — miró hacia la vegetación mientras ponía un pie afuera y los zapatos hacían contacto con el empedrado del cementerio. Estaban estacionados a unos treinta o cuarenta metros de donde sería la sepultura. Su tío le esperaba a unos veinte, justo a mitad de camino. Sabía lo que le esperaba o más o menos lo intuía. Vitto era regordete, su traje de hecho, estaba solo cerrado por un botón de los dos que poseía y tenía un habano en la boca encendido. Mateo hizo un par de pasos hacia delante y amablemente sostuvo el paraguas de las manos de Francesco que prontamente lo cedió. — Gracias.

— Fueron los Ponte. — musitó su tío impaciente con su habano entredientes y dándole una pitada, lanzando el humo al aire al terminar de hablar.

— No es lluvia, el cielo está llorando. — musitó Mateo ignorando lo que había dicho su tío, que alzó sus dos cejas hacia el cielo y cambió de la derecha a la izquierda la posición de su cigarro. — ¿de qué hablas Mateo? ¿Me escuchas lo que te digo? Los Pon…

— Sé a dónde quieres ir. Y claramente no compartimos el mismo camino. — clavó sus ojos en los de él. Con tal frialdad que su tío se quitó el importado y tragó saliva. — Hoy no es el día para discutir esto. Hoy despediremos a Mario Aunonte, tal y como vivió. Luego nos ocuparemos de los Ponte. Aunque dudo que sean ellos. — Solo Mateo sabía la verdad.

— Te tomas demasiado tiempo, tu padre hubier… — solo levantó su mano para interrumpirlo y su tío la respetó.

MI padre no está aquí, y pido que honres su imagen en este momento o te retires. Seguramente Luca y Bianca estén aquí, y no quiero entrometer los negocios de los Aunonte con la familia, ¿podrías calmarte?

— S-sí. Comprendo lo que dices. Pero prométeme que harás algo para solucionar esto.

— Estoy en ello, tío Vitto. Que haya asumido el liderazgo, yo Maunon the 1st, es lo mejor que le pueda ocurrir a la familia.

— Eso, ¿qu-qué es? ¿Por qué Maunon The 1st? ¿Por qué ese cambio repentino de nombre? ¿Ya deberíamos llamarte así? Mateo es un gran nombre.

— Pero no el nombre que debo llevar si tengo que encargarme de sacar a la familia delante. Tengo responsabilidades que asumir y junto con la caída de mi padre...

— Muerte y por asesinato. Las cosas por su nombre.

— Suspiró profundamente, intentando contar hasta diez. Hasta cien si era necesario y recobrar la calma. — ...Muerte de mi padre. Un nuevo Mateo debe surgir, una persona más fuerte. Alguien que pueda cargar con el peso de la familia y hacer un trabajo aún mejor que Mario Aunonte.

— Si supieras como hacer las cosas pondría mi confianza en ti. Mientras tanto, estás a prueba.

— No iba a decirle nada. Sabía muy bien su posición y cuanto había hecho por los Aunonte desde las sombras para que su padre se quedara con el crédito siempre. Así que solo sonrió amablemente, conteniendo toda la ira de querer escupir la verdad en la cara de su tío. — Exacto. Ahora déjame hacer las pruebas, y mientras tanto focalicemos en lo que es la despedida de mi padre. — Esa fue la última sentencia antes de que comenzara a caminar hacia donde estaban un par de personas preparando los bancos donde se sentarían los presentes y el sacerdote cruzaba unas palabras con su monaguillo. Pero en un momento se detuvo en seco, y volvió con más determinación a su tío.

Caminó a paso ligero y con fiereza, hasta plantarse junto a él y quitarle el habano de su boca, tirarlo al piso y pisarlo rápidamente para apagarlo. — Y deja de fumar esa porquería y valora más tu vida. — Ahora sí, se marchó a paso firme mientras su tío se quedaba viendo fijamente su espalda con sus ojos entrecerrados, puesto que esa acción no le había gustado nada.

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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Luca el Sáb Dic 22, 2018 9:13 am

No importaba cuanto se esforzara por conseguir respuestas, ninguno de sus empleados o incluso su buen mayordomo Beto habían soltado una palabra de lo que había pasado. La incertidumbre lo mataba por dentro, deseaba saber al menos de que forma había muerto su padre pero ni eso le informaban. Mateo no se había aparecido por la casa hacia días y ahora que era el funeral del mismo sería la primera vez que lo enfrentaría cara a cara. Él tendría que darle respuestas. La casa nunca había estado tan en penumbra, ni siquiera con el fallecimiento de su madre. Recordaba que los gritos de dolor desgarradores de su padre hacían del hogar de los Aunonte un lugar que daba miedo, pero ese no era el caso ahora. Nadie gritaba, nadie lloraba, nadie decía una palabra. Las personas hacían sus labores como fantasmas y ante cualquier mínimo encuentro con Luca se esfumaban sin decir ni hacer gesto alguno, solo se daban media vuelta y se apartaban como si hubieran visto a Satanás.
 
La soledad era algo que abundaba en su casa, desde que Bianca se fue al internado no había nadie que compartiera cosas con él pues su Padre y su hermano lo único que compartían de vez en cuando era un almuerzo o una cena y poco se decían más que preguntas absurdas sobre su estado y lo que hacían. ¿Cómo te fue en el trabajo? ¿Así que te subieron de categoría en el equipo? ¿Cómo funcionan las cosas adentro del club? ¿Valió la pena la inversión? Por alguna razón las preguntas referidas al dinero o a las inversiones venían siempre de Mateo.
 
Eso era otra cosa que le estaba molestando bastante. ¿Por qué cada vez que preguntaba por su padre los empleados no solo se limitaban a decir que no era su deber decirle, que su hermano contestaría sus preguntas si no que también le cambiaban el nombre? ¿Qué era eso de “Maunon The 1st”? Luca caminaba desesperado de un lado al otro de la sala de estar pensando y con bronca de no saber qué había pasado y que no quisieran decirle nada tampoco. De hecho era tanta la bronca que poco había pensado en otras cosas como por ejemplo, en lamentar a su padre.
 
O en el hecho de que Bianca debía estar preocupada y estaba viajando sola desde su convento para asistir al funeral y al entierro de Mario. Pobre Bianca, debía de sentirse mal. Pero sin dudas lo que más ignoraba y el odio que se había generado por la incertidumbre y la ignorancia era que Mateo debía estar pasando sin dudas por el peor momento de su vida. Su padre lo era todo para él, era el más unido a Mario y seguramente en ese momento debía estar destrozado. Luca lloro por ser tan insensible. Lloro por no controlar su furia y sus emociones para darse cuenta lo que estaba pasando. Llego su limusina y Beto lo despidió con un abrazo para después abrirle la puerta. Podía ver pequeñas gotas de lágrima cayendo por el rostro del mayordomo también. La puerta se cerró y Luca lloro más que nunca. Se tomó la cara con sus manos y sollozo sin parar mientras que el vehículo lo llevaba al funeral. Recién en ese momento tomo consciencia de lo que acababa de pasar. Su padre había muerto.
 
Llegaron después de unos minutos. La lluvia era intensa, parecía que todo se había alineado para que la tristeza reinara en el lugar y Luca no podía evitar sentirse mal. Le alcanzaron un paraguas que abrió rápidamente y coloco sobre su cabeza para evitar que aquel traje elegante y de luto se arruinara por las gotas. Podía ver a algunas personas, pero obviamente el evento todavía no comenzaba y faltaba bastante para que lo hiciera. La figura regordeta de su tío Vitto se distinguía con facilidad mientras que unos metros más adelante distinguían al párroco y a su hermano Mateo, sosteniendo un paraguas. Avanzo con pasos tímidos mientras que miraba al suelo, no quería alzar la vista porque no quería cruzar mirada con nadie. Su camino se cortó cuando su cabeza gacha impacto contra una superficie blanda y las manos rodeándolo le hicieron entender que había sido detenido por el pecho de una persona bastante amplia.
 
-Oh, Luca, mi muchacho… -Notaba cierta pena en su voz, se rasgaba cuando hablaba y daba pequeños cortes como si la persona estuviera luchando para no llorar. Vitto nunca había sido una persona muy sentimental pero la muerte de Mario afectaba a todos por igual, era muy grande como para no hacer ruido al caer. Lo abrazo y apretó contra su pecho y Luca no pudo evitar llorar, desahogarse para poder enfrentar la difícil tarea de ver a los ojos a su hermano. Cuando pudo desahogarse salió de su puesto de confort en el pecho de su tío y le dirigió unas palabras mientras que se secaba las lágrimas con la manga derecha del traje- Le agradezco que esté con nosotros en este momento, tío Vitto. Sé muy bien que lamenta tanto como nosotros está pérdida…
 
Le hizo un gesto de aprobación y siguió su camino, esta vez con la cabeza un poco más en alto como para poder ver al cura que le dedicaba una triste mirada y al pequeño monaguillo que parecía desencajar con el ambiente. Llego por fin donde Mateo, o Maunon, y le hablo aunque le costara mucho hacerlo.
 
-Mateo… -Tomo aire, no sabía cómo encarar y mucho menos con que se encontraría al hablar con su hermano sobre la tragedia- ¿Qué… que fue lo que paso? –Su voz se entrecortaba por el dolor y las lágrimas caían de sus ojos- Nadie me dice nada, solo que mi padre está muerto y nada más, como si fuera algo que no necesitara explicación. ¿Cómo murió?


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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Maunon The 1st el Lun Dic 24, 2018 12:03 pm

«Padre Santino»
«Monaguillo Luciano»
«Maunon The 1st»
«Luca Aunonte»


— Su padre era una figura muy importante y una persona muy humilde. — confesó el sacerdote con voz sincera recordando las obras de caridad que Mario hacia a la iglesia.

— Sí, gracias a nuestro señor y a él, yo estoy aquí presente. — musitó el monaguillo. Que estaba más por voluntad propia y ganas de estar presente en la despedida de quien le había salvado la vida y le había dado un nuevo hogar en la capilla dejando atrás su pasado como pequeño ladronzuelo en las calles. El sacerdote pese a que quería regañarlo por haberlo interrumpido, simplemente lo observó y sonrió.

— Lo sé. — retomó la charla con el padre. — Agradezco que haya venido, su santísima. Una persona tan allegada a él, seguro va a otorgar un mensaje más que inspirador cuando al fin llegue su despedida y el entierro. Y le agradezco de antemano que así sea. — puso una pausa. Intentando dejar pasar el momento de una charla para saltar al siguiente tema. — Espero entienda que no es momento para hablar de esto, pero me gustaría hacerlo como una obra de homenaje a su voluntad y humildad, así que le aclaro que las obras de caridad que mi padre otorgaba a la Iglesia no cesarán por su partida y estaré más que orgulloso de apoyar su causa. Entiendo que la iglesia otorga en estos últimos momentos educación a una pequeña porción de Sicilia y creo que sería momento de abrir una escuela en honor a Mario Aunonte para que podamos llegar aún más a que personas tengan un gran futuro en esta gran ciudad.

El discurso era alentador. A menos para el sacerdote que amplió la sonrisa de aprobación que antes le había dado al monaguillo y se acercó hacia Mateo para otorgarle un abrazo, casi inesperado en el cual el hijo primogénito de los Aunonte no hizo nada más que observar al monaguillo con ojos apagados e insensible a todo ese tipo de cariño. Sabía muy bien del interés del párroco, y cuanto él podría sacar tajada de eso. Despreció bastante su acción, pues utilizaba la religión para tener una riqueza y decir que obraba en nombre de un Dios. Inmoral. Y cuanto sabía de ello Mateo, que había heredado una banda mafiosa.
Cuando el abrazo cesó, el Aunonte le tomó los brazos al sacerdote en señal de alejarlo un poco, pero jamás siendo brusco. — Entiendo la felicidad que siente. Pero seguimos en el funeral de mi padre. Tenga por seguro que tendremos tiempo de hablar de todo este proyecto a futuro.

Pronto el sacerdote tornó sus ojos más en tristeza. No por lo que Mateo le decía, sino porque había visto al hermano menor ingresar al establecimiento. Los pasos de sus zapatos se escucharon como si fueran martillazos directos a la cabeza del primogénito, pues sabía a lo que tenía que enfrentarse cuando lo mirara a los ojos.

— Mateo. — musitó su hermano y éste le hizo un gesto al sacerdote, dándole unas palmaditas en el brazo muy leves para que se marchara, pues tenían que hablar en privado. Cuando el sacerdote se llevó al monaguillo un poco a los empujones, el hijo mayor se dio la vuelta. — Luca.

— ¿Qué… qué fue lo que pasó? — sintió como el niño se quebraba, pero se armó de valor y recobró su voz para terminar lo que quería expresar. Quizás lo había guardado por mucho tiempo. O quizás no, solo un par de días que parecieron ser eternos. — Nadie me dice nada, solo que mi padre está muerto y nada más, como si fuera algo que no necesitara explicación. ¿Cómo murió? — Apenas terminó de hablar casi en menos de un segundo, Mateo le abrazó fuertemente y lo presionó con todas sus fuerzas hacia su pecho. Comprendía su dolor. No comprendía el sufrimiento por no tener empatía con su padre debido a que sabía la clase de persona que era. Pero comprendía que era alguien importante, y le resultaba doloroso ver a su hermano así. — Shhh… — le acarició la cabeza. Intentando reconfortarlo y depositó un suave beso entre sus cabellos. — Sé que llevas mucho tiempo buscando saber que sucedió me lo han comunicado casi todos nuestros sirvientes. No querías que supieras que alguien le hizo daño a papá, y que fue a causa de un tercero. Estuve haciendo todos los trámites legales y es por eso que estuve ausente, la policía quiere investigar que ha sucedido y están en todo su derecho. Pero quería alejarte de todo esto, y protegerte. No me parecía que tuvieras que sufrir todo este estrés.

Aun te sigo viendo como mi pequeño fratello, Luca. A ti y a Bianca, no quería exponerlos a todo esto.
— musitó suavemente para limpiar con su dedo pulgar las lágrimas que caían por las mejillas de su hermano menor. La caricia de su pulgar fue suave, por los guantes de terciopelo blancos que este tenía en sus manos. — Prometo que cuando lleguemos a casa hablaré contigo y te contaré todo para mantenerte al tanto. Mientras tanto… — dijo apuntando con su mirada al cielo. — …nostro padre nos observa desde el cielo y de seguro quiere que lo recuerdes con una sonrisa y no con lágrimas, porque si no él no descansará en paz. — finalizo con un beso en la frente. De ese amor fraternal que sentía por él y por Bianca no había otro. Nadie le hacía sentir empatía excepto sus dos hermanos que eran su mundo.

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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Luca el Jue Dic 27, 2018 1:18 pm

Mateo había estado conversando con los representantes de la Santa Iglesia hasta su llegada quienes se fueron como si hubieran visto un ánima cuando el deshecho joven llego hasta la ubicación de su hermano. El primogénito se dio vuelta y sus ojos fríos se tornaron un poco tristes cuando vieron al pequeño, quien hacia preguntas pero no conseguía respuestas y su impotencia lo llevaba al dolor más que la muerte de su padre. El mayor lo abrazo contra su pecho, mientras que el muchacho se derrumbó en un pozo de la piscina y la impotencia, llorando desconsoladamente mientras que recordaba todo lo que lo agobiaba en su mente y en su corazón, aprovecho esa contención que le dio su hermano como nunca nadie lo había contenido y lloro sin parar. Escucho como lo consolaba y sintió su cálido y fraternal beso en la cabeza, mientras que le contaba lo que podía y explicaba las causas de la muerte de su padre.
 
De repente algo cortó su inconsciente, abrió los ojos como dos naranjas y se quedó paralizado en el pecho de su hermano. ¿A su padre lo habían matado? Fue como si la espina dorsal se le congelara y sintió un vacío enorme en el pecho. Miraba pero no veía nada, estaba perdido en el shock que le había causado la noticia. ¿Quién en el mundo sería capaz de ir a por la familia más rica e influyente de Sicilia? Pues, había muchísimos candidatos. Pero para llegar al punto de cometer un homicidio era algo que el muchacho encontró bastante fuerte incluso para ricos y codiciosos. Algo más había en la misteriosa muerte del líder de la familia y se lo estaban ocultando, estaba seguro.
 
Mateo se escudaba en que no le había dicho mucho porque quería protegerlos a él y Bianca, que seguían siendo sus pequeños hermanos, pero el joven ya tenía 19 años y no se veía a sí mismo como un niño, odiaba que lo vieran así. Bianca podía ser que fuera vista de esa forma porque era una niña en cuanto a la vista de sus hermanos, aunque Luca no la viera más de esa forma, nadie podría saberlo. Nadie podría entender jamás la vergüenza que su espalda cargaba en ese momento aunque lo hiciera con placer y orgullo. Se separó de su hermano para cortar ese momento triste pues tenía razón Mateo, su padre no debía ser despedido con lágrimas si no con sonrisas porque era la manera en que ellos alcanzarían la paz. A nadie que viera desde el cielo le gustaría que sus descendientes lo lloraran tanto pero no podía evitarlo. Prometió contarle todo, pero nunca era del todo sincero pues ya había escuchado esas mismas oraciones de la boca de “Maunon” y nunca había tenido las respuestas.
 
-¿Cómo sé que esta vez no me vas a ignorar todo el tiempo de nuevo, Ma…? –Se quedó pensando, había otro tema que quería hablar con su hermano y no estaría tranquilo hasta que lo entendiera- Maunon… ¿Qué quiere decir este repentino cambio de nombre? ¿Maunon The 1st?
 
Lo miraba extrañado mientras que esperaba sus respuestas, no tenía intenciones en dejar de preguntar cosas, estaba cansado de su indiferencia y de que nadie le dijera nunca nada, estaba cansado de ser protegido porque si había algo malo que los ponía en peligro y había acabado con Mario, nada podría defenderlos a ello si no pudo defender al padre.
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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Maunon The 1st el Jue Dic 27, 2018 8:37 pm

«Maunon The 1st»
«Luca Aunonte»

Vio los ojos de Luca abrirse como platos. Sabía que estaba sorprendido, muy y que eso de que pronto le iba a responder todas las preguntas no iba a conformarlo. Lo entendió, después de todo él había estado en esa posición cuando enfrentó a su padre acerca de todo lo que ocurría con su familia y la mafia. Sangre Aunonte, y con orgullo.

— ¿cómo sé que esta vez no me vas a ignorar todo el tiempo de nuevo, Ma…? — cuando su hermano menor musitó eso, Mateo se ajustó la corbata de su traje y observó a los presentes, dando un vistazo rápido para ver si alguno había escuchado. De verdad no era momento de discutir eso ahora. Muchos oídos sueltos en esa sala. — Maunon… ¿Qué quiere decir este repentino cambio de nombre? ¿Maunon The 1st? — Mateo simplemente lo interrumpió ahí. Tomándolo por el brazo y sacudiéndolo un poco.

— Baja la voz. No estamos aquí para hacer un espectáculo, Luca. Tus caprichos me ofenden y que me reclames atención aún más. Siempre estuve ahí para ti, n-no… — alzó su dedo en señal de amenaza y también de duda. Aunque su sangre italiana ya más que hirviendo le forzó a terminar la frase. —…No soy nostro padre. — luego de decirlo se arrepintió un poco. Después de todo era el velorio de su padre, y le estaba faltando el respeto. Suspiró.

— No te voy a ignorar. — le liberó el agarre. — Maunon es la transparencia de mi ascendiendo a jefe de la familia. Mateo Aunonte, el primogénito. Debo decir que la muerte de padre me ha afectado bastante. — mintió. — Y quizás cambiando un poco mi título, de la forma en que me llaman, podría acostumbrarme a la partida de él como la de mamá. — dejó una pausa. No sentía nada por ellos, pero eligió esa pausa para hacer el momento aún más dramático. — Tener que cargar con la responsabilidad de la familia va a ser muy difícil, Luca. — lo miró a los ojos y le sostuvo la mirada. — Espero que apoyes mis decisiones. Ya tío Vitto estuvo cuestionándome y diciéndome que no estaba listo para reemplazar a nostro padre. Estoy dudándolo, pero tengo que hacerlo, tengo que representar a la familia cueste lo que cueste e ir hasta el fondo en la investigación para saber quién le hizo esto. Porque tiene que pagar.

Se arregló el traje rápidamente, mientras aclaraba su garganta. Realmente era muy bueno fingiendo. — Por favor, Luca. Te lo suplico. Hablaremos de esto más tarde, sé que han ocurrido cosas, pero estoy dispuesto arreglarlas ahora que el poder está en mí.

Hay decisiones que podrían hacer caer a nuestra familia si no vamos con cuidado y ahora necesitamos estar más juntos que nunca. Los tres…
— recordó a Bianca. —…inseparables. Imparables.

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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Luca el Vie Dic 28, 2018 1:26 am

Fue detenido en seco por su hermano para que no hablara más ni hiciera más protestas, pues estaban bajo la vista de toda la familia y los allegados a ella, lo último que querían demostrar al morir su padre es que eran una banda de desequilibrados emocionalmente que no sabían lidiar con eso porque ahora deberían lidiar con lo peor: lo que Mario Aunonte dejaba atrás al morir. Luca entendió y se calmó un poco para no levantar la perdiz ante la gente, no querían montar un espectáculo que diera de hablar a todos al otro día.
 
Mateo por fin soltaba su lengua, explicando su cambio de nombre y las intenciones que tenia de escalar en el poder familiar. Con la muerte de Mario no había ninguna duda de que Mateo seria su sucesor y nadie de la familia, ni siquiera Luca que era miembro interno de la misma, se lo cuestionaba. Pero sus palabras de cumplir con su promesa y no ignorarlo eran como agua entre los dedos, Luca no creía una palabra de ellas y estaba tan dolido por las actitudes de su hermano al crecer que realmente no prestaba atención del todo y no creía en nada de lo que sus labios soltaban, aunque quisiera hacerlo.
 
Cuando llego a la parte de su tío, no podía creerlo. ¿Por qué Vitto cuestionaría a Mateo aun cuando se había mostrado tan compasivo en ese funeral? Luca no tenía dudas de su hermano como jefe de familia, aunque hubieran muchos cabos sueltos y páginas en blanco que no pudiera explicar del todo, nunca se imaginó estando bajo la tutela de alguien que no fuera su hermano en caso de sus padres murieran. Sabía que era muy capaz y que haría lo mejor para la familia Aunonte. Quizás todo el resentimiento que tenía dentro, y la bronca por no saber nada y a la vez que todos fingieran que lo sabía todo, deberían esperar para otra ocasión. El funeral no era el sitio perfecto para hacer ese tipo de planteos y mucho menos cuando Bianca estaba en camino.
 
-¿Pagar? 

Dijo mientras refutaba las palabras utilizadas por su hermano. Le gustaría saber quién creía que había hecho eso y porque tendría que pagarlo, más que nada, de qué forma tendría que pagarlo, pero ya estaba dedicado a dejar las preguntas para otro momento por lo que trago saliva y se comió su orgullo y sus preguntas.
 
Suspiro escuchando las últimas palabras de su hermano. Tenía razón y aunque en el fondo Luca no confiara que le estuvieran contando toda la verdad, sabía que ese era el plan a seguir. Era la única forma en que los Aunonte lograrían defender lo que era suyo y mantenerse a salvo en un mundo de codicia y locura. Juntos.
 
-Cuenta conmigo, Mateo –Se dio media vuelta para hablar por lo bajo, pues tenía sospechas hacía tiempo que no podía confirmar y aun así hablaría con todo el doble sentido permitido que esas sospechas justificaran- Y si hay algo que hagas de lo que yo no sepa y pueda ayudarte, cuenta conmigo también. Somos familia, no quiero que toda la responsabilidad caiga sobre ti.
 
Apoyo su mano en el hombro mientras que sonrió, después de todo seguía siendo su hermano mayor y nunca lo dejaría abandonado.
 
-Y gracias…
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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Maunon The 1st el Lun Dic 31, 2018 12:09 pm

«Maunon The 1st»
«Luca Aunonte»
«Ermine Aunonte»
«Adriano Mancini»
«Nicola Mancini»

Se alivió mucho cuando vio que Luca lo apoyaba. Si bien no lo reflejó en su rostro, sabía que tener el apoyo de su hermano menor era prácticamente el apoyo del cincuenta por ciento de la familia que le importaba. No hizo más que asentir con su cabeza cuando escuchó aquello. Estaba dispuesto a marcharse cuando su hermano le dio la espalda, después de todo tenía un discurso que dar en honor a su padre. Cuando de repente Luca soltó un par de palabras más. — Y si hay algo que hagas que yo no sepa y pueda ayudarte, cuenta conmigo también. Somos familia, no quiero que toda la responsabilidad caiga sobre ti.

Solo espetó una risa pequeña. Corta e imperceptible para la mayoría de los que estaban ahí, excepto para Luca que estaba muy cerca. Es más, como le había causado gracia el comentario pronto se tapó la boca con su mano para no quedar visualmente grosero ante su hermano. — Cuando aprendas a manejar la responsabilidad y no seas un niño llorón, quizás me lo piense. — lo dijo en un tono burlón. Fraternalmente como un hermano mayor que trataba de minimizar la madurez de uno menor. Le dio dos palmaditas en la espalda para despegarse y caminar hacia los demás invitados cuando se detuvo en seco, recordando las palabras de quien portaba su misma sangre. — Gracias a ti por comprender, Luca. Ahora sígueme.

Cuando hizo un par de pasos escuchó una voz muy familiar. — Mateo, mi pequeño bambino. Cuanto has crecido. — Reconocía esa voz. Era su tía Ermine Aunonte de Mancini, hermana de Mario y esposa de Adriano Mancini quien era también un mafioso. Adriano estaba parado a su lado, pero no dijo absolutamente nada cuando ella se mostró muy amigable con Mateo saludándolo con dos besos en las mejillas y un abrazo. — Tía Ermine, es una alegría verte después de tanto tiempo. — hizo una pequeña pausa mientras miraba a la pequeña niña que estaba justo al lado de Adriano, Nicola que era la hija de ambos. — Es una pena la circunstancia.

— Lo sé. Ya he llorado suficiente antes de venir a despedir a mi querido hermano. Apenas enviaste ese mensaje vinimos lo más rápido que pudimos. — Adriano Mancini era la cabeza de una de las mafias más grandes de París. Quizás el número uno en cuanto a prostitución refería; y a diferencia de los Aunonte casi toda la familia Mancini sabía a corta edad de los negocios familiares así que no era novedad que incluso la pequeña niña Nicola lo supiera pese a que tenía unos diez años.

— Lo siento mucho, tía. Mi más sentido pésame. — musitó Mateo posando su mano izquierda en la espalda de la mujer y señalando a Luca con la otra. Quiso cambiar el tema lo más rápido que pudo para que no cayera en tristeza. — Él es Luca, tía. Mi hermano menor. Sé que no has tenido la oportunidad de conocerle, pero aquí está. — los invitó formalmente a conocerse e hizo unos pasos al costado encarando directamente a Adriano que con su bigote rizado le miraba sin un dejo de emoción y una mirada que parecía emular la de un tiburón. De fondo escuchó a su tía algo que le decía a Luca. — Pero si eres la viva imagen de Mario.

— ¿Quién fue, Mateo?

— Problemas familiares de los Aunonte, cher oncle. — musitó Mateo mientras ponía una mano en su espalda suave para llevarlo a un lugar apartado para en privado. — Sé que quieres ayudar, pero no es tu problema. Quédate aquí para despedirte de mi padre, luego vuelve a Paris y déjame manejarlo a mí.

Su tío lo miró a los ojos. Estaba algo preocupado y sabía que él podía hacer algo. Así que decidió callar unos instantes mientras puso las manos en los hombros de su sobrino. — Mi querido Mateo, sé que puedes. Confío en ti, pero…

— No hay “pero”, tío. No puedo fallarle a los Aunonte y no voy a hacerlo. Creo y confío en lo que he aprendido, después de todo he tenido un gran maestro. — Miró y señaló hacia arriba, mientras se persignó. — Prometo que los Aunonte no van a caer ante esta situación y han encontrado un reemplazo más que apto. — No quería llevarle la contra, pero tenía que hacerlo y mostrarse de pie ante tanto conflicto. Casi por impulso su tío lo abrazó. — Mario estaría orgulloso.

— Lo… — “dudo” era la palabra para completar la frase. Después de todo él había sido quien lo había visto morir completamente desconcertado y con sus ojos bañados en lágrimas por no comprender que su hijo le hiciera eso en su propia casa. — …Sé.

Pronto volvieron a reunirse con los otros tres. Luca, Nicola y su tía Ermine. Mientras ellos conversaban Mateo se fijó en la pequeña Nicola, que con sus ojos enormes le miraba curiosa. Mateo le sonrió, era parte de la familia también. Se colocó de cuclillas para estar a su altura y mientras los mayores hablaban él se dirigió a la pequeña. — Me haces acordar mucho a Bianca cuando era pequeña.

— Gracias… — hizo una pausa, como si tragara saliva. —… supongo. — Ella no conocía a Bianca, así que no sabía si eso era bueno o malo. Pero para el mayor de los Aunonte era un gran halago. — Ella es mi hermana menor, la más pequeña de los Aunonte. Es un ángel como tú.

— ¿y ella sabe? — le miró seria. Mientras que el rostro de Mateo se tornaba un poco lúgubre esperando que Luca no haya escuchado ese comentario. — Sí. — dijo rápidamente mirando a Luca de reojo. — Ella sabe que papá falleció. Está viniendo.

— No me refer... — contestó la niña. Mientras que Mateo la miró inquisitivamente a los ojos, como si su mirada le pudiera estar observando el alma en ese momento. — Ella sabe que murió, pero no sabe los metodos que emplearon y me gustaría que siga así. — la niña comprendió el mensaje, mirando de reojo a Luca asintió con su cabeza y sonrió.

—  En algun momento se tiene que enterar, ¿no? — espetó ella.

— Supongo. Pero aún no es el momento, no creo que esté preparada. — contestó Maunon, poniéndose de pie y jugando con sus cabellos. — Eres una niña muy inteligente. Espero volver a verte pronto bajo otras circunstancias.


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Ermine Aunonte


Adriano Mancini


Nicola Mancini

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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Luca el Lun Dic 31, 2018 3:05 pm

El muchacho se sentía un extraño en el funeral de su propio padre. Salvo por Mateo mucha de la gente que estaba allí presente y que lloraba al difunto con sinceridad, o al menos eso parecía, eran completamente extraños para él. Había reconocido a su tío Vitto, que alguna vez lo había visto en casa y habían sido presentados durante su infancia aunque fueran pocas ocasiones por año las que lo veían y podía hablar con él. Los demás eran todos desconocidos, asumió que el padre y el monaguillo eran miembros de la iglesia por su vestimenta y los demás, algún que otro rostro le sonaba familiar pero no conocía sus nombres o quienes eran para su padre.
 
Mateo logro sacarle una sonrisa, pues había minimizado a Luca como lo hacía siempre cuando eran más chicos tratándolo de niño llorón e inmaduro, algo que le trajo buenos recuerdos y nostalgia a Luca que sabía que no lo decía del todo en serio. Dudaba mucho que su hermano pensara eso de él porque nunca había actuado de esa forma. Le agradeció por comprender algo que sinceramente Luca no comprendía, pero que había cedido por las circunstancias y porque a diferencia de lo que había mencionado Mateo hacia unos segundos, era más maduro de lo que pensaba y actuaba de esa forma. Lo siguió tal y como el mayor le pidió, avanzando entre sombras de personas que lloraban y lamentaban el cruel asesinato de Mario Aunonte. Luca trataba de contener sus lágrimas, no quería llorar más.
 
No quería llorar porque no encontraba respuestas y eso le haría ponerse peor aún. No quería llorar porque era consciente de que su hermana estaba en camino y tendría que ser fuerte para consolarla lo máximo posible. Siempre había amado a Bianca y haría cualquier cosa por verla bien, aunque eso significara tener que masticar dolor y tragarlo sin dar señales de ello. Llego con Mateo hasta la posición de unas personas que le dieron un cálido saludo, una mujer elegante y sensual cuyo rostro le resultaba familiar de algunas fotografías, según la presentación de Mateo, se trataba de su tía y por lo tanto, la hermana de su padre.
 
Dijo que Luca era la viva imagen de Mario, lo cual al muchacho le genero un nudo en el pecho y cuando Mateo se alejó junto con el marido de la señora, se vio encerrado en una situación de desasosiego que no podía controlar. Unas lágrimas cayeron por su rostro mientras miraba a su tía, quien acababa de conocer, intentando consolarlo.
 
-Me gustaría saber que paso tía, para poder explicarle como es que su hermano abandono este mundo pero… no se nada. Nadie me ha dicho nada. Solo me queda decirle que lo siento tanto como usted o quizás más y lo último que me gustaría hacer ahora que finalmente la conozco, es faltarle el respeto o contradecirla… -Musito mientras que secaba con su manga las lágrimas que habían salido, algo en las palabras de la mujer no habían gustado en absoluto a Luca y no era un muchacho que se quedara con las palabras en la boca- Pero no me parezco a mi padre.
 
Quizás físicamente si, ella debía de saberlo más que nadie pues a fin de cuentas era su hermana y lo vio a la edad de Luca más que cualquier otra persona. Pero más allá del físico, no compartía ningún parecido con Mario. Luca jamás habría distanciado tanto a su familia, ni ignorado a sus hijos, ni descuidado a su mujer al punto de que muriera sin que pudiera defenderla de ninguna forma. Mario había puesto siempre el dinero por encima de la familia y eso es algo que Luca Aunonte jamás haría, o al menos eso sentía, quizás en la posición de poder y riqueza que estaba Mario terminaría por perder la cabeza como todos. Pobre Mateo, esperaba que pudiera con ello y no se alejara como todos.
 
-Pero entiendo completamente a lo que se refiere y déjeme decirle que lo tomo como un cumplido. Mi padre no era una mala persona, seria descortés y maleducado de mi parte hablar así de la persona que me brindo todo… -Menos amor- Solo que, me considero una persona diferente porque todos somos únicos y si bien estoy orgulloso de quien era mi padre, no puedo decir que me gustaría seguir sus pasos en algunas decisiones. Se que lamenta mucho la perdida de mi padre, casi tanto como nosotros, y le agradezco su compañía en este sombrío momento.
 
Suspiro luego de hablar, estaba contento con sincerarse y ver que su tía aprobaba sus palabras. Al parecer entendia su punto y eso era bueno para él, porque sabía que Mateo lo hubiera interrumpido a la mitad de las palabras por estar faltándole el respeto a su padre en su propio funeral, pero Luca creyó que lo correcto sería no mentir más. Su tía le hizo una pequeña caricia mientras que volteo para ver como Mateo terminaba de hablar con una niña pequeña cuya inocente mirada le hizo acordar mucho a Bianca cuando era niña. La mujer estiro la mano y la niña vino caminando lentamente hasta ella que se preparaba para hacer la presentación.
 
-Ella es Nicola, nuestra única hija.
 
Luca sonrió, la pequeña parecía estar cómoda en un lugar como un velorio y si bien quizás nunca hubiera conocido a Mario y era ajena a todo ese dolor, era admirable para él. No debía de entender nada, quizás la muerte no era algo en que la hubieran instruido y se debía sentir completamente extraña en ese lugar. Luca se agacho sonriendo para quedar cara a cara con la niña.
 
-Es un placer Nicola, mi nombre es Luca.
 
Le hizo una leve caricia y saludo a su tía con un movimiento de su cabeza para darle a entender que la dejaría pues, tenía otra cosa en mente. No dejaría que Mateo escondiera cosas en su cara y se había llevado al padre de esa familia a un lado para que no escuchara, estaba seguro de ello, así que iría a ver si podía conseguir alguna información o al menos, lograba adentrarse un poco más en el mundo secreto de Mario Aunonte que debía de ser muy exclusivo para que recién en su funeral, su hijo conociera a su tía. Avanzo hasta ponerse al lado de Mateo y estiro su mano hacia aquel desconocido hombre, esperando que este la estrechara.
 
-Luca Aunonte –Dijo a forma de presentación mientras que lo miraba fijamente, ya no había lagrimas ni brillo en sus ojos, solo se veían ojeras por el cansancio y las horas de llanto que había pasado en esos días- Tiene una familia hermosa, señor.
 
No sabía su nombre, por lo que lo dejo en un simple señor.
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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Maunon The 1st el Miér Ene 02, 2019 1:00 am

«Maunon The 1st»
«Luca Aunonte»
«Adriano Mancini»

— Mancini. Adriano Mancini. — contestó el hombre extendiendo la mano para estrecharla. — Muchas gracias. — contestó al halago de su familia.

— Los Aunonte también son una familia hermosa. — dijo mirando como Mateo se acercaba. No quería dejar pasar la oportunidad de tener una conversación entre los tres. — Mateo.

— Maunon the 1st. — contestó rápidamente el hermano mayor.

— Maunon… — dijo su tío, esperando que no tomara como una ofensa el no nombrarlo completamente por su nuevo apodo. Aunque si lo comprendía. Después de todo en Francia a él lo conocían como Adriano el frío. Un hombre que podía asesinar a otro hombre a sangre fría con sus propias manos y a los segundos estar bebiendo té con sus camaradas. Y sí, si se lo preguntan eso pasó en una reunión de socios en un club de golf en Paris, cuando tuvieron que encargarse de un soplón.

— ¡Maunon The 1st? ¿Acaso también…? — su hermano se detuvo un momento, pero no pudiendo aguantarlo y lo dijo — ¿…la familia debe llamarte de esa forma? ¿Acaso también yo debo llamarte así, Mateo?

— Es una posición de privilegio poder elegir el nombre cuando eres la cabeza y líder. — contestó su tío.  Mateo se quedó mirando a su tío, dándole a entender que quizás con sus palabras se había sobrepasado un poco y habiéndolo dejado en evidencia.

— Ya veo… — musitó Luca dejando un silencio bastante incómodo. — …Será tu voluntad entonces, Maunon.

— No, no, no tienes por qué llamarme así, Luca. Llámame Mateo, me sentiría incomodo si me llamaras de esa manera. — su tío se quedó mirando con sus ojos entrecerrados.

— ¿No crees que es un buen momento para decirle? — arrojó la piedra Adriano. — La marea se alborota alrededor de Sicilia con el asesinato de tu padre, Maunon. Creo que es momento de confiar en la familia un poco más.

— ¿Decirme que? — dijo Luca mientras abría los ojos y Mateo miraba a su tío con una mirada muy penetrante, aunque algo dubitativo. — ¿Qué es lo que tienes para decirme Maunon? Sabes que puedes confiar en mí.

— Sí, tienes razón. — dijo Maunon, mirando a los ojos a su tío quien le sostuvo la mirada. Pero era una realidad inevitable a este punto para Luca.— Quizás sepamos más de la muerte de papá y es un tema bastante serio. Pero padre tenía algunos asuntos pendientes con personas muy peligrosas.  — le fue sincero. — Quizás esas personas fueron los que lo asesinaron porque padre no supo manejar los negocios. — quizás demasiado.

— La cuestión es que, si comprenderás que hablo, porque sé que no eres ningún tonto, sabrás que papá nunca nos detalló muy bien de donde sacaba todo su dinero y de sus trabajos, excepto a mí que era su mano derecha y me confiaba todo. — suspiró. — Manejé sus números y sus finanzas los últimos años, y la mayoría de sus ingresos era de gente que pagaba por un servicio por fuera de la ley. Creo que eso es bastante claro para dejar el tema aquí y hablarlo en privado cuando lleguemos a casa. — su tío lo miró orgulloso. Era un paso muy grande decirle de los negocios de la familia a uno de sus hijos. — Demás está decir que este mundo es muy peligroso y que corremos peligro, y que me gustaría que Bianca no se entere de nada Luca. — lo miró a los ojos. — Si lo que dijiste que puedo confiar en ti es real, entonces necesito que esta sea tu prueba de silencio.

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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Luca el Miér Ene 02, 2019 4:35 am

El caballero se presentaba de forma correcta estrechando su mano con un dejo de amabilidad y placer en su rostro. No sabía quién era, se estaba enterando que era el marido de una tía que había tardado diecinueve años en conocer y le resultaba extraña su reacción. Sin embargo, los mutuos halagos a la familias le hicieron sentirse cómodo en una futura conversación que parecía estar por empezar pues al parecer al tal Adriano le estaba zapateando la lengua por hablar de algo, por eso llamo a Mateo aunque la respuesta de su hermano dejo al muchacho con los ojos abiertos.
 
De forma seca y casi sin sentimiento o arrepentimiento alguno Mateo le pedía a Adriano, su propio tío a quien hacía unos minutos parecía idolatrar, que lo llamara de esa nueva manera que estaba exigiendo que todos le llamaran: “Maunon The 1st”.  Luca quedo boquiabierto al ver que su tío accedía a su petición y lo llamaba por ese nombre, algo que el joven no podía terminar de entender. ¿Acaso ese estúpido nombre que tanta importancia le daba Mateo a la hora de comunicarse con los demás debía ser respetado por los miembros de la familia también?
 
— ¿Maunon The 1st? ¿Acaso también…? — su hermano se detuvo un momento, pero no pudiendo aguantarlo y lo dijo — ¿…la familia debe llamarte de esa forma? ¿Acaso también yo debo llamarte así, Mateo?
 
Luego de cuestionar a su hermano, Adriano tomo la palabra una vez más explicando que estaba en todo su derecho de hacerlo pues al parecer por una estúpida tradición familiar en Europa, aquellos que manejaban las familias y eran la cabeza de las mismas tenían derecho de hacer que los llamaran como se les antojara. Tenía lógica, pero no sentido.
 
— Ya veo… — musitó Luca dejando un silencio bastante incómodo. —…Será tu voluntad entonces, Maunon.
 
Rápidamente Mateo pareció sorprendido ante estas palabras y le explico que no hacía falta que lo llamara así, después de todo eran familia cercana y seria incómodo para él. Luca tenía que admitir que también se le haría incomodo llamarlo de otra forma después de casi veinte años conociéndolo como Mateo Aunonte, por lo que se alegró un poco de saber que estaba fuera de la obligación de hacerlo. Aunque la alegría duro poco, pues otra intriga nueva invadió su mente cuando Adriano intencionalmente menciono que Mateo guardaba un secreto que con el asesinato de su padre sería mejor que Luca conociera. Esto volvió loco al muchacho. ¿Por qué guardaba secretos con él?
 
— ¿Decirme que? — dijo Luca mientras abría los ojos y Mateo miraba a su tío con una mirada muy penetrante, aunque algo dubitativo. — ¿Qué es lo que tienes para decirme Maunon? Sabes que puedes confiar en mí.
 
De repente como si fuera un libro que acababa de abrirse, Mateo comenzó a dibujar aquel oscuro y tan bien guardado secreto que los hijos menores de Mario no sabían. Su familia no era tan legal como imaginaban y su dinero que tanto disfrutaban y malgastaban todo el tiempo podía estar manchado de sangre. El mundo de Luca se desvaneció. No solo porque su familia no era tan de bien como imagino, ni porque su padre no era un señor inteligente de negocios si no un malhecho, lo que más le quito el habla al muchacho de pelos oscuros fue el hecho de que Mateo supiera todo esto durante tanto tiempo e incluso hubiera manejado finanzas de ello y nunca le hubiera mencionado una palabra.
 
-Todo este tiempo tu…
 
Se sentía ofendido, traicionado. Sentía que estaba conviviendo con gente que no conocía ni un poco y que era un inútil completamente. Debió haberlo supuesto, haber tenido en cuenta alguna que otra pista que seguramente se había presentado pero que en su vida solitaria y de riqueza había ignorado completamente, quizás si hubiera prestado más atención a lo que pasaba alrededor suyo en su casa y no a estar con su hermana o a buscar distracción en el calcio cuando ella se fue, la noticia no sería tan reveladora y no le hubiera caído como un balde de agua helada en invierno. No sabía que decir, no podía hacerle planteos porque era un tema que quizás muchos no supieran allí y no quería hacer una escena de escándalo frente a todos para que se enteraran que los Aunonte, la familia más importante de Sicilia, tenían asuntos fuera de la ley. Supuso que Mateo tenía razón, lo mejor sería esperar para hablarlo en privado en casa.
 
Mario había muerto por cosas ilegales. Esto abrió mucho la mente del joven. ¿Su madre también? ¿Acaso había sido víctima de cosas oscuras tramadas por su padre y su hermano sin que ella supiera nada? ¿Corría riesgo Mateo o incluso él… o Bianca?
 
-Bianca…
 
Pensó el muchacho. Mateo le pedía encarecidamente que no le contara nada y de hecho sabía que hacerlo rompería el corazón de la pelirroja, no quería poner a su hermana en contra de su familia y hacerla sufrir con una verdad tan dolorosa como estaba sufriendo por dentro en ese momento Luca. Por el bien de ella y el de todos, no diría nada. Pero tampoco se despegaría de ella ahora que sabía que podía ser una víctima de los rivales de su familia. No al menos hasta que Mateo le asegurara que estaban a salvo.
 
-Así será… No le diré nada -Dijo mientras que volteaba para ver a los ojos a su hermano, no diría ninguna palabra a su amada y esperaba que su hermano supiera eso. Después de todo no podía culpar a Mateo de guardar ese secreto considerando el oscuro y pecoso secreto que el mismo Luca guardaba para él referido a su hermana- Solo asegúrame que ella estará bien y protegida. Aunque deba hacerlo yo mismo… No quiero que nada le pase a Bianca. Si me prometes eso, tendrás mi silencio, mi lealtad y mi ayuda –pensó en lo que iba a decir, ayuda era una palabra que en ese caso podía ser malinterpretada pues Luca no estaba seguro de querer ensuciar sus manos como lo hacía su familia. Pero no creía tener opción, la familia siempre debía estar unida- tendrás mi ayuda en todo lo que necesites, Maunon.
 
Lo llamo una vez mas de esa forma, pues así lo sentía. El Mateo que conoció toda la vida, por quien hubiera puesto las manos al fuego antes de pensar que estaba metido en cosas ilegales, había muerto en esa conversación. Luca no pudo contener una lagrima, mirando a Adriano quien parecía orgulloso de Mateo por contar la verdad y no podía culparlo, Luca tenia edad para saberla y no merecía vivir en una ignorancia de algo que podía costarle la vida y que ya le había costado la vida a su padre y quizás a su madre. Aunque su padre se lo merecía. Algo en su interior se empezó a formar en contra de Mario y el cajón de su padre no era visto de la misma forma que antes de saber la verdad.
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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Maunon The 1st el Vie Ene 04, 2019 4:05 pm

«Luca Aunonte»
«Maunon The 1st»
«Padre Santino»

— Así será... No le diré nada. — contestó Luca luego de haber guardado silencio durante un buen tiempo. Lo estaba analizando, era normal que lo hiciera. Era un baldazo de agua fría a toda su historia, toda su vida. Como empezar de cero. Mateo entrecruzó sus dedos y le contestó la mirada cuando este le respondió. Quería ver más allá de su ser. Saber si en realidad podía confiar en él o debería analizar la situación para que Luca acompañara a sus padres.

— Solo asegúrame que ella estará bien y protegida. Aunque deba hacerlo yo mismo. No quiero que nada le pase a Bianca. Si me prometes eso, tendrás mi silencio, mi lealtad y mi ayuda. — Mateo le sostuvo la mirada todo el tiempo. Si dejaba escapar algún detalle al brillo de sus ojos entonces habría fallado. — Tendrás mi ayuda en todo lo que necesites, Maunon.

Lo había hecho otra vez. En el primer momento pensó que comprendía lo que llevaba ese nombre como mensaje detrás. Era tradición de familia, respeto, gloria, poder y todo lo que podría referirse a ser la cabeza y el líder de la familia. Pero dudó un poco. En el fondo creía que Luca veia con distintos ojos a Mateo desde entonces. Como si Maunon y Mateo no fueran la misma persona; un alter ego quizás. — No puedo prometer eso.

Sabía que con esa contestación podría derrumbar el mundo de Luca. Pero también sabía que lo podía tener comiendo de la palma de su mano y era algo que quería. — Este mundo es peligroso y cualquiera puede salir lastimado. — dijo. Sin siquiera mostrar una pizca de humanidad en su rostro. — Y te veo más comprometido en proteger a Bianca individualmente que ver a la familia en su totalidad como una. Así no funcionan las cosas.

Quizá debas replantearte un poco las cosas y dejar que tu cabeza se enfríe. En comprender que Bianca estará a salvo solo si te comprometes con la gente que nos jura lealtad y te vuelves uno de ellos. En la unificación de Aunonte y compañía.
— señaló a su tío que le encantaba el discurso que estaba dando. — O puedes decir tus palabras finales a papá y volver a tu vida normal detrás de un balón, fingiendo que no te dije nada y no responzabilizarte por las cosas que puedan sucederle a Bianca... — hizo una pausa. Un énfasis de silencio para que ese nombre quedara retumbando en su cabeza unos segundos que seguramente para Luca serían eternos. Sabía la importancia que le daba a Bianca; era su punto débil. —... Y a mi.

Prometo ir a visitarte una vez por mes y ver tu juego.
— cambió el tema rápido. No quería dejarlo pensar una respuesta realmente. Aunque le expresaba todo lo contrario. — Piénsalo. Espero tu contestación cuando estés listo.

Le dió la espalda. Había finalizado ese tema. Caminó hacia el sacerdote que se le acercó rápidamente y le dijo en voz baja unas palabras puesto que era momento para que trasladaran el ataúd hacia su entierro. Era tradición que los familiares cargarán el féretro de las manivelas que éste tenía a los costados. Mateo se puso justo en la derecha de la parte delante del cajón y tomo la manivela sin alzar el ataúd, puesto que tenían que hacerlo todos al mismo tiempo y aún faltaba gente por posicionarse y el último acto por parte del sacerdote.

El párroco caminó hasta a la punta del ataúd y salpicó con agua bendita la cruz de oro puro que sobresalía de la fina madera de la puerta cerrada del cajón. En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, amén. — musitó mientras hacía trazaba con su mano en el aire la figura de la cruz y sus representaciones. Todos al unisono respondieron amén, por supuesto. Y alzaron el cajón. Algunas manivelas estaban sin nadie que las sostuviera, de gente que quizás no había llegado a tiempo, como era el caso de Bianca. Desde ahora en adelante se acercaba el tramo final al ritual de despedida. El entierro.

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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Luca el Dom Ene 06, 2019 4:58 pm

Mateo tenía razón. Luca fue un estúpido al pensar que podía defender a alguien cuando claramente había demostrado ser muy descuidado respecto a la familia ya que habían muerto sus padres y Mateo no había podido hacer nada para evitarlo. ¿Qué lo hizo pensar que con Bianca o ella sería lo mismo? No podía dejar la seguridad de Bianca en manos de alguien que había fracasado anteriormente, pues los hombres “leales” a la familia Aunonte habían fallado a la hora de proteger al cabeza de la familia e incluso a su inocente esposa que nada tenía que ver con los asuntos oscuros de su marido. ¿O quizás si?
 
Luca no sabía que pensar, sentía que todos los cimientos en los que su familia se apoyaban eran totalmente falsos y que existían otros que no veía pero que los sostenían a flote. Solo podía pensar en Bianca y era claro porque, porque la amaba. Aunque Mateo no lo supiera y lo ignorara completamente, Luca no pensaría dos veces en sacrificar a toda su familia y aliados, a Mateo o incluso a si mismo con tal de que la pelirroja estuviera bien. Pero no podía mencionar porque, debía mentir, al igual que les habían mentido toda la vida a ellos.
 
-Es obvio porque lo hago… -Dijo cortando el discurso de Mateo, pues sentía cierta rabia por la posición de desinterés que su hermano mostraba a la hora de hablar de su pequeña hermana- Tu y yo somos dos personas que podemos llegar a defendernos solos… Bianca no. Tú eres la cabeza de la familia y sabes que tendrás mi lealtad si así lo quieres, pero Bianca tendrá mi prioridad siempre.
 
Aunque eso significara tener que ser un títere de Mateo. No lo sería del todo al final pues él mismo quería adentrarse en ese mundo para asegurarse de que su familia estuviera a salvo. Mateo era inteligente y capaz, pero cuatro ojos ven más que dos al igual que los oídos que mientras más escuchen más se sabrá y se podrá utilizar esa información a tiempo. No podían confiar en nadie, pues Mateo sabía que alguien había matado a Mario y según deduzco Luca, debía tener un informante para poder hacerlo dentro de su casa sin que nadie se enterara. Ni siquiera él. Pero el mayor tenía razón, no era hora de sacar deducciones ni de hacer promesas que no podría cumplir, tenía que enfriar su cerebro y esperar a que todo esto pasara para hablarlo bien y tranquilos en la comodidad de la casa y lejos de todas esas miradas ajenas. Mateo avanzo hacia el cajón de su padre para tomar una de las manivelas mientras que Luca miraba atónito.
 
-Nos haría el honor, tío…
 
Menciono señalando el cajón mientras que avanzaba hacia él. Adriano asintió y tomo una de las manivelas que sobraban mientras que el chico de cabellos oscuros tomaba la otra mirando a Mateo con tristeza, asentía su pesar y miraba el suelo mientras que su mano sentía el frio de la manivela.
 
De repente todo se apagó y una sola cosa paso por su cabeza. Bianca. La pobre Bianca que desconocía todo lo que pasaba en su familia y que debería ser así hasta el día que muriera, que Luca esperaba que fuera bastante lejano. Estaba metido en un fuego cruzado que no podía evitar y que por alguna extraña razón, en el fondo de su corazón, le gustaba. Se quedó esperando que dieran los primeros pasos hacia el entierro y listo para acabar con el funeral de Mario Aunonte.
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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Maunon The 1st el Vie Ene 11, 2019 3:09 am


Cuando habla
«Cuando piensa»

Cada persona alrededor del ataúd cargaba con un paraguas en su mano. La tormenta se había desatado y era tan fuerte que la parte más baja de los pantalones de Mateo estaban empapadas. Cada gota que impactaba contra el cajón era como una lagrima que derramaba el cielo, y Mateo en su interior tenía ganas de sonreír, no era el llanto por la despedida de Mario. Era el llanto de las familias rivales por la ascensión de Maunon a la familia más influyente de Sicilia. Todo el trayecto había sido en silencio y la mayoría de los que tenían el privilegio de cargar con el féretro, estaban ocultando su rostro para no demostrar su estado emocional actual. Las mujeres tras un velo negro, los hombres, aguantaban las lágrimas para no demostrar debilidad ante nadie.

Para el hermano mayor de los Aunonte eso era un paseo por el parque. Había sufrido mucho más la muerte de su madre, por ser su primera muerte y, porque en el fondo, sabía que a ella la estaba utilizando para derribar emocionalmente a Mario. Pero la muerte del inútil de su padre era lo que los iba a llevar al ascenso, a él y a toda su familia.

Cuando el sacerdote frenó su marcha, depositaron el féretro en una pequeña plataforma que luego bajarían mediante amarras cuatro peones del cementerio, dos de cada lado hasta dejarlo tres metros por debajo de la superficie que los vivos pisaban. Lo bajaron con cuidado, mientras todos los presentes miraban que nada extraño ocurriera. Y es que hacía solo un par de semanas, había aparecido en los periódicos un hombre que lo estaban a punto de enterrar cuando se levantó de entre los muertos. Sí, su corazón se había detenido lo suficiente para que lo dieran por muerto, pero la historia no era la misma para el padre de Mateo que tenía dos orificios gigantes en su cabeza que certificaban y firmaban su estadía en el infierno por la eternidad.

Cuando todos tomaron posición en sus asientos que habían sido cubiertos con telas para que no se empaparan por la lluvia, Mateo que siempre permaneció de pie dio un paso hacia delante. Era costumbre y tradición que el mayor dijera unas palabras en la memoria del fallecido. Fue en ese momento que en silencio acarició el ataúd de su padre. Lo había vencido, lo había asesinado por celos y poder. Al fin lo había hecho sin duda alguna de que era lo correcto. Aclaró su garganta. — Mi padre se debe alegrar de ver a casi toda la familia junta. — interpretó. — Aunque la situación sea adversa y nos envuelva la tristeza. Estoy seguro de que es así.

Mario Aunonte era… «Quizás el hombre más estúpido que conocí en mi vida. Un hombre que tenía poder porque lo había heredado, no porque lo merecía.» —… un hombre de negocios. Un «pusilánime con su familia, un hombre pedante y arrogante que quería comprar a todos con regalos porque su presencia siempre dejó mucho que dudar.» Padre ejemplar.

Supongo que muchos de nosotros lo recordaremos «como el idiota que dejó morir a su mujer enfrente de sus narices, que quien la haya matado sea su hijo y ni siquiera pensar en esa posibilidad.» como un hombre inteligente, de honor, fiel a su tradición y a sus ancestros.

Hoy se despide, sí. «Con tres balas, dos en su cabeza y uno en su pecho.» Porque el destino ha tenido que jugar sus cartas injustamente y por circunstancias que escapan a nuestras manos. A nuestra lógica. Nadie en su sano juicio y con una mente centrada hubiera «sido capaz de vender acciones importantes a familias rivales solo para pagar sus deudas de juego.» sido capaz de alzar un dedo en contra de un hombre de paz como lo era él.
— retiró el paraguas de su cabeza y dejó caer una lagrima, que se perdió entre las gotas que caían al mismo tiempo.

Hoy este «imbécil» cuerpo encontrará «lo que se buscó» paz en la tierra y calma en su espíritu. — hizo una sonrisa condescendiente.  — La familia «de depravados, mafiosos y asesinos» Aunonte vean con la frente en alto la partida de mi padre.

Hoy prometo «ser mejor que él en todos los aspectos» honrar la memoria de mi padre. Hoy prometo «hacer las cosas diferentes, alzarnos» seguir el legado y cosechar lo que él sembró.
— miró hacia el cielo y cerró sus ojos. Hizo un silencio mientras respiraba el aire fresco de la lluvia y cada gota que caía sobre su rostro parecía mejorar su vida.

— Te «odio» amo padre. Tu legado está a salvo «enteramente gracias a mi» gracias a Luca, gracias a Bianca, que no pudo asistir y quizás… — jugó humildemente poniéndose último. —…gracias a mí.

Bajó su mentón, mirando a los presentes. Observó principalmente a Adriano, que aplaudía eufóricamente como si eso fuera una obra de teatro. A su Tía Ermine que lo miraba orgullosa, con un brillo en sus ojos al borde del llanto para por ultimo sostenerle la mirada a Luca. «Esto es la familia. Esto es el poder, esto se trata de fingir, de mover nuestras piezas en secreto mientras fingimos ser buenas personas. De esto se trata la mafia… de esto se trata ser un Aunonte.» — se quedó callado mientras se sentaba en una de las sillas guardadas para él. Había dado un discurso más que una memoria para su padre, pero había, en cierta forma expresdo "lo que sentía".
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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

Mensaje por Luca el Sáb Ene 12, 2019 1:32 am

Habían transportado el ataúd de su padre hasta el lugar donde el cuerpo yacería para siempre. No sentía dolor ni remordimiento ahora. Después de tanta revelación acerca de su familia y sus asuntos privados, Luca no tenía estomago para nada que tuviera que ver con la muerte porque la sentía más cerca que nunca. Sentía que le soplaba la nuca, que erizaba los pelos de sus brazos por la cercanía, sentía que era una fuerza que siempre estuvo allí a su lado pero nunca supo verla. Nunca había sentido tan cerca la muerte ni había tenido tan poco miedo de enfrentarla.
 
Solo tenía miedo de una simple cosa y era que esa muerte estuviera cerca suyo pero no para llevárselo a él, sino para llevarse a sus seres queridos. Mateo y Bianca podían estar en peligro y él podría no hacer nada, al igual que no pudo hacer nada con la muerte de su madre y la de su padre. Esta vez sabía lo que tenía que saber para detenerlo, la pregunta era: ¿tendría lo necesario para hacerlo?
 
Terminaron el entierro y se fueron a sentar todos menos el muchacho. Luca quedo de pie al lado de la familia Mancini, que Mateo le había presentado hacia unos minutos, porque aunque fuera raro sentía que eran las únicas personas cercanas en aquel entierro. Los demás eran todos desconocidos que lloraban y sufrían la muerte de su padre, aunque sentía cierta falsedad en ellos. Observo como Mateo se ponía de pie y avanzaba a tomar su lugar en aquella ceremonia funeraria, tenía que despedir a Mario con unas palabras que seguramente serian magnificas como era de esperarse de alguien que siempre había sido habilidoso con la parla.
 
Las primeras palabras lo hicieron pensar. De repente todo se volvió negro y Luca no sintió ni pensó nada más que una cosa: Bianca. ¿Dónde estaba? ¿Por qué no había llegado al funeral de su padre? Por el tema de su familia había olvidado por completo que la pelirroja tenía que llegar al lugar y nunca lo había hecho. Siguió escuchando a Mateo con atención.
 
Así como sentía falsedad en las lágrimas de los presentes, también la sentía en las palabras de Mateo. Pensó que quizás estaba inventando cosas, pues el hecho de saber que toda su vida fue una farsa le habría hecho desarrollar un sentido de desconfianza con todo. Por eso es que en ese momento sentía eso, debía de ser eso. Mateo no fingiría cuando hablaba de algo tan serio como la muerte de su padre.
 
De repente Mateo lo miraba fijamente y no podía evitar mantener esa mirada. Había algo en sus ojos que no lograba descifrar. El futbolista encontraba algo en su rostro, que pese a todas las palabras hermosas que había mencionado sobre su padre y sobre ellos mismos como familia, le hacía pensar que algo escondía. Mateo se fue a sentar y Luca no pudo más con esa farsa de ver tanta gente llorando sin siquiera saber si conocían lo que Mario Aunonte era en verdad. Si sabían o no que la familia no era lo prestigiosa que se pensaba. Tenía que marcharse de ese lugar antes de explotar. Miro por última vez al cajón de su padre y se dio media vuelta, sin saludar siquiera a sus familiares que estaban cerca suyo aplaudiendo el discurso de Maunon The 1st.
 
Llego hasta la limusina que lo había traído, tiro el paraguas lejos y se subió bruscamente mientras que el chofer se subía en su posición y le preguntaba a donde quería ir. Iba a decir a casa pero, no lo sintió así…
 
-A la Mansión Aunonte…
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Re: Funeral de Mario Aunonte, cabeza de la familia.

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